Gervonta Davis es la verdadera cara del boxeo. Esta noche en Las Vegas mostró su rostro invencible y es que no hay manera de vencerlo porque no tiene fisuras. Supo esconderse en su caparazón de tortuga y atacar como un león. El Tanque lo tiene todo: pegada, defensa, pero sobre todo inteligencia. Ryan García intentó embestirlo en el segundo asalto, sin darse cuenta que le hacía el trabajo más fácil viniendo hacia Davis, quien esperó que se abriera la brecha de la guardia de Garcia para soltarle la izquierda demoledora ¡Zaz! A la lona. Y en el séptimo culminar su juego con un golpe inesperado al hígado, dejando a García sin poder levantarse del piso. Se le desinfló el alma.
Davis procesa al oponente como una computadora cuántica. Primero consiguió anular por casi toda la pelea la mano derecha de García, reduciéndola a momentos, porque sabía que en cualquier parpadeo la izquierda de Davis le rompería el rostro. Así pasó Ryan cuidadoso en cada asalto y en el séptimo, no esperaba lo que cocinaba el Tanque, soltar la granada en el hígado para apagarle las luces y liquidar el combate. García, ingenuo e inexperto, nunca se dio cuenta de lo que tramaba Davis. La calle le dio otro sentido y la vida de piedras le forjó inmortal. No existe nadie capaz de vencerlo en el panorama de su división.
Te puede interesar: ¡El sueño se hizo realidad! Nicaragua a la Serie del Caribe Miami 2024
El primer asalto fue meramente especulativo, sin golpes reales y ambos pugilistas midiendo al oponente. En el segundo García tomó confianza, creyó que podía vencer a un inmortal y casi pisa el cementerio. En el tercero las aguas se calmaron y dio paso al cuarto en donde Davis anunciaba cómo ganaría la pelea: con la mano izquierda. Imposible par García esquivarla y cuando lo hacía parecía que Davis ganaba puntería para el siguiente cartucho. En el quinto García empezó a verse acorralado, pero lo que es peor: sin otra estrategia ni ritmo que imprimirle a la pelea, se dio cuenta que el combate era morir peleando o morir especulando. Y en el séptimo Davis hizo abracadabra y le clavó la izquierda en el hígado para terminar la pelea.