Un hombre y una mujer, originarios del departamento de Chinandega, fueron asesinados el pasado fin de semana, uno en Costa Rica y otra en Estados Unidos, en distintas circunstancias.
En la ciudad estadounidense de Miami, Rosa Alpina Morales fue asesinada de cuatro impactos de bala a manos de su pareja, un ciudadano hondureño.
Lea también: 17 habitantes de Los Brasiles llevados a la Policía por ciberdelitos
El femicida —cuya identidad no han dado a conocer las autoridades— después de cometer el crimen intentó quitarse la vida disparándose, en la misma escena del crimen.
Rosa Alpina Morales era originaria de Puerto Morazán, departamento de Chinandega, de donde emigró hace muchos años hacia Estados Unidos, y formó su hogar con el hombre que ahora le arrebató la vida.
Se quiso suicidar
La condición clínica del femicida es reservada, según los médicos del hospital hacia donde fue trasladado en estado inconsciente.
Rosa Alpina Morales convivía desde hace 10 años con su agresor, según amistades de la pareja.
Lea además: Mujer llevaba cinco paquetes de cocaína escondidos en un parlante
El crimen se produjo cuando la pareja asistía a una fiesta y surgió una discusión provocada por los celos del hombre, según las investigaciones hechas por las autoridades policiales.
Cerca de su casa
Mientras que en Tambor de Alajuela, Costa Rica, fue asesinado el chinandegano Wilberth Antonio Medina, de 44 años, cuando estaba a unos 20 metros de llegar a su casa.
El nicaragüense presentaba heridas por arma de fuego en la cabeza, brazos, glúteos y la pelvis, confirmó el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

En el hecho sangriento también salió herido de bala un hombre de apellido Cruz, quien fue llevado por la Cruz Roja a un centro asistencial.
Droga y proyectiles
El Diario Extra de Costa Rica asegura en su edición electrónica que al momento de recibir la lluvia de balas el hombre estaba frente a una casa utilizada como búnker para la venta de estupefacientes.
En la escena del crimen, los detectives del OIJ encontraron 180 dosis de piedras de crack y 20 de cocaína y al menos una veintena de casquillos de bala.
Puede interesarle: Policía cierra plaza de toros en La Concepción por colapso de graderías. Percance deja 27 lesionados
Los criminales, que abrieron fuego sobre el nicaragüense y otro hombre que platicaba con él, se fugaron en la misma motocicleta en que llegaron a ejecutar el crimen.
A Wilberth Antonio Medina, quien trabajaba como cuidador de automóviles en el estacionamiento de un restaurante, le sobreviven tres hijos, quienes viven en Nicaragua.