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Fecha. En principio, el 6 de enero se celebraba la llamada Epifanía (revelación de Jesús al mundo no judío), aunque ya en otras culturas esa fecha era una fiesta relacionada con el solsticio de invierno. Y en el siglo V se identificó dicha fecha con la Adoración de los Reyes Magos y la palabra epifanía pasó a designar asimismo ese episodio del rito católico.
Biblia. De los textos canónicos –los aceptados por la Iglesia católica como parte del Nuevo Testamento– sólo el Evangelio de San Mateo los menciona. El relato de su llegada a Jerusalén para adorar «al rey de los judíos que acaba de nacer» y del intento de Herodes de utilizarlos para localizar a Jesús es muy escueto. Otras tradiciones cristianas, como el Evangelio de la infancia (siglo II), dan más detalles, como que los acompañaban tres legiones (persas, babilónicos y asiáticos).
Magos. El relato bíblico los llama Magos, pero en ningún momento se alude a su condición de reyes. Su presunto estatus real es una elaboración posterior. Respecto a que practicantes de la magia –castigada en la Biblia– fueran admitidos en presencia de Jesús, hay que tener en cuenta que el término griego magós no solo significaba hechicero, sino también «hombre sabio o de ciencia».
Número. Tampoco el Evangelio dice cuántos eran. De hecho, según otras tradiciones podrían haber sido siete o doce (este es el número que les otorgan los armenios). Pero, debido a que los regalos al Mesías son tres –oro, incienso y mirra–, el teólogo Orígenes les asignó esa cifra en el siglo IV, y en el V el papa León I estableció oficialmente su número en tres para toda la cristiandad.
El cuarto Rey Mago. También existen leyendas que hablan de un cuarto Rey Mago llamado Artabán, que habría interrumpido su camino para curar a un viejo moribundo y que por tanto habría llegado tarde a Judea, donde sería apresado y encerrado treinta años en el palacio de Jerusalén. El teólogo presbiteriano Henry van Dyke recogió esta historia en su cuento navideño El otro Rey Mago (1896).
Nombres. Otro «dato» que no procede de la Biblia. Las primeras referencias están en dos textos del siglo V, que los llaman Melichior, Gathaspa y Bithisarea y Melkon, Gaspard y Balthazar. Y en un mosaico del siglo VI en la iglesia de San Apolinar Nuovo (Rávena, Italia) aparecen sus figuras y, sobre sus cabezas, los nombres que hoy todos conocemos: Melchor, Gaspar y Baltasar.
La Pascua de los Negros. En tiempos de la colonización española, en Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico, México, Uruguay, Chile y Paraguay el 6 de enero era día de asueto para los esclavos africanos, que salían a las calles a bailar. Por eso esta fecha se sigue conmemorando en algunos lugares de América como Pascua de los Negros o día de San Baltasar.
Origen. La historia tradicional cuenta que los Reyes Magos venía de 3 continentes diferentes: Europa, Asia y África. Concretamente, Melchor es Europa, Gaspar es Asia y Baltasar es África. De hecho, se dice que eran «tres maestros de sabiduría» y que Melchor era de Grecia, Gaspar de Israel y Baltasar de Egipto. Sin embargo, hay otras teorías que establecen que los tres eran de Persia, actual Irán.
Edades. Muchas teorías dicen que debido a las diferencias de edad de Melchor, Gaspar y Baltasar, estos representan las diferentes etapas o estadios de la vida de una persona. Concretamente, la vejez (Melchor), la madurez (Baltasar) y la juventud (Gaspar).
Regalos. Como bien sabemos, los Reyes Magos llevaban incienso, oro y mirra, aunque existen discrepancias hasta con esto. Sin embargo, ¿cuál es el significado de estos regalos? En el caso del oro nos encontramos con que es un regalo de reyes, y Jesús era considerado el rey en la tierra. El incienso de Gaspar tiene un carácter divino y se utiliza en el culto en los altares. Finalmente, la mirra de Baltasar se dice que presagiaba su futura muerte dado que es un compuesto para embalsamar.
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