El futbol nicaragüense vivió un año agitado de muchas emociones, que llenaron de orgullo y satisfacción a los aficionados. La histórica actuación del Diriangén en la Liga Concacaf y los amistosos en Europa y Asia de la Azul y Blanco dieron una distancia al balompié nacional colocándolo en un plano internacional hasta ese momento desconocido generando expectativas para el 2023.
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Líderes en Concacaf. La Azul y Blanco dio un golpe de autoridad y venció a Trinidad y Tobago en casa. Esa victoria 2-1 de junio le permitió liderar el grupo C de la Liga B de Naciones de Concacaf, algo impensado previo al torneo. Nicaragua suma 10 puntos, producto de tres victorias y un empate, superando a los caribeños (9). En marzo definen ambos el primer lugar que otorga el ascenso a la Liga A y la Copa Oro 2023.
Diriangén sorprendente. La destacada presentación del Diriangén ante el Comunicaciones de Guatemala fue la primera gran alegría del futbol nacional en agosto. Los diriambinos enfrentaban al actual campeón de la Liga Concacaf y uno de los clubes más importantes de Centroamérica. No eran favoritos y contra pronóstico se impusieron 0-1 de visitante, algo sin precedentes en el futbol nicaragüense. En casa empataron 1-1 para avanzar a los cuartos de final donde cayeron (0-4 y 3-1) contra el Olimpia de Honduras, el futuro campeón del torneo.
Debut europeo y asiático. Septiembre, octubre y noviembre serán recordados por mucho tiempo. En septiembre la Azul y Blanco debutó en Europa ante Surinam en Países Bajos y enfrentó en España a su primer rival africano, Ghana, que además se convirtió en el primer contrincante clasificado a una Copa Mundial contra el que jugaba. Esa particularidad la compartió con Qatar, la anfitriona del Mundial 2022, ante quien se midió en octubre en España y se repitió contra Irán en noviembre en su debut en Asia.