Messi como la quinta sinfonía de Beethoven consta de cuatro movimientos que lo hacen perfecto: recibe el balón, analiza ángulos en perspectiva, ejecuta el plan trazado entregando el esférico o define en singular, casi siempre simplificando ataques en masa con espacios reducidos. Ciertamente Leo convierte lo difícil en asunto fácil y es que el argentino »lleva la pelota dentro del pie» como aseveró Eduardo Galeano.
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El Rey
Cuando Pelé dominaba la cancha y el balón convirtiéndose rápidamente en un mito vivo; yo no aparecía ni siquiera como un proyecto soñado. El destino dejaría para mí en fecha posterior otra genialidad humana. Así que la hazaña irrepetible de un púber sosteniendo una Copa del Mundo (1958) fue visto por otros privilegiados. ¿Cuántos jugadores son capaces de conseguir una Copa Mundial FIFA a la tierna edad de 17 años y superar los 1,000 goles en el profesionalismo? La respuesta son cuatro letras formando un nombre: PELÉ. Sin duda el brasileño es o será probablemente el mejor de la historia o unos de ellos. ¿Y por qué no el número uno?
La mano de Dios
¿Acaso existe un incrédulo que ponga fuera de esa lista a Diego Armando Maradona ? ¿Hay por ahí alguien que se atreva a borrar el recorrido memorable del Pelusa a los ingleses llevando a la Argentina al pináculo en México 86? Maradona es imprescindible en cualquier discusión que involucre definir el mejor jugador de la historia, punto.
El Pibe
Pero las canchas esperaban a posteriori en plena era de agitación digital, con los medios electrónicos entronizados y la inmediatez que estos generan, por otro hombre de mirada tímida y poco hablar. Su idioma es el futbol. Él no necesita de versos como los de Rubén para arrancar aplausos. El arte suyo es la simetría de movimientos manejando su cuerpo y un cómplice: la pelota dejándose acariciar por sus pies. Definitivamente ellos dos armonizan, sin él ella es un objeto, con él es futbol y Messi es futbol. Para unos, “La Pulga” para otros Lio. Una pieza de colección en “El Museo del Prado.”
El duelo
Durante más de una década, Messi y Cristiano Ronaldo, ese exuberante jugador portugués, protagonizaron una encarnizada lucha por la supremacía del balompié. Cristiano un rival con ejecutorias monumentales siempre fue una sombra para el argentino disputando balones de oro y sosteniendo por largos años la grandeza del Real Madrid, mientras en la acera de enfrente Leo hacia lo propio con el Barsa -una rivalidad que se extrapoló hasta los confines se la tierra- Dicho esto, me decanto por la polivalencia y el juego total del argentino. No minimizo en lo absoluto las facultades futbolísticas y las estadísticas de Cristiano -están ahí y son irrefutables- por supuesto el es un indiscutible top. Pero su nivel no supera al de un oponente que recibió un don y un talento extraordinario de kilataje numéricamente superior.
La época fue la misma, los rivales también y Cristiano quedó un paso atrás. Qatar colocó la Piedra definitiva para inclinar la balanza y dinamitar la polémica, Messi puso fin al debate, derruyó cualquier argumento, demoliendo las excusas. El chico nacido en Rosario y trufado en Barcelona besó por fin el único trofeo esquivo a su colección: “La Copa Mundial.” Messi y el fútbol están unidos por ese cordón umbilical que es el balón. Leo patentizó y marcó una época demostrando definición y movilidad entre dos o cuatro atacantes con un dominio de izquierda irrepetible. Sus reiteradas hazañas quedaron para la eternidad como extraídas de la fantasía e imaginación de Julio Verne.
La grandeza
Hay jugadores únicos e irrepetibles, que difícilmente volverán a nacer y Messi es uno de ellos….de esos pocos. Pelé, hoy agonizante y Maradona ya fallecido siempre coincidieron en ubicar a Messi como el número uno. ¿Quién soy yo para contradecirlos? ¿Es Messi es el mejor de la historia? Leo eligió su último mundial para disipar la discusión sobre el mejor futbolista de la historia. Personalmente no veo fondo ni anchura en un debate para evitar colocar al argentino como la más grande figura que ha parido el planeta. Sus números son apabullantes y con ellos deja una de estela de complicada reedición, como intentar igualar la grandeza cinematográfica de Coppola En la Saga “El Padrino.”
Conclusión
Mi certidumbre es que Messi puede sentarse en la misma mesa a la par de Pelé y Maradona. A la hora de una comparativa con el brasileño y su compatriota, Leo está como los “Cien años de Soledad” -al tú por tú- con “El Quijote de La Mancha.” Ustedes elijan su favorito. El pasado alberga grandísimas luminarias. Cualquier ángulo para definir es interesante y atractivo, incluso si agregamos a la lista divinidades como Johan Cruyff, Franz Beckenbauer o Alfredo Di Stéfano. Abiertas las consideraciones. Pueden apedrearme como al discípulo Esteban o ver el repriss de la final Argentina vs. Francia. Mientras nos tomamos un mate.