El boxeo vive una profunda crisis en Nicaragua como consecuencias de la ola nefasta de decisiones, malos manejos y obviamente, golpeado por la coyuntura política actual. Este año decenas de boxeadores con futuros prometedores se han marchado del país, arruinando sus carreras en Europa y Estados Unidos por la necesidad económica; promotores pugilísticos del país hicieron cada vez menos carteleras y las que realizaron pasaron sin pena ni gloria. En el amateurismo la crisis se arraiga aún más cayendo al puesto 107 en el ranking global por detrás de Honduras, Costa Rica y Guatemala, mientras en el plano élite el terruño se quedó sin campeones mundiales. El 2022 fue un año gris, mudo de boxeo.
El único monarca era Félix “el Gemelo” Alvarado, quien abandonó el cetro de las 108 libras de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) para saltar a las 112 libras, consiguió la anhelada pelea por título contra Sunny Edwards, sin embargo, fue ampliamente superado en Inglaterra en un combate en donde Alvarado se vio irresoluto, fuera de distancia e incapaz de cerrarle los espacios al monarca, mientras Román González, la última esperanza del año para que Nicaragua cerrara con un campeón falló en la trilogía contra el Gallo Estrada. Chocolatito entró tarde al combate entregando en bandeja los primeros asaltos que le pasaron factura en el desenlace. Aunque Román no aceptó la derrota y muchos periodistas vieron el combate empatado (incluyendo la tarjeta de LA PRENSA) a nivel internacional no se habla de robo como si se sucedió en la segunda.
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Por otro lado, el panorama se ve sombrío para un futuro a corto plazo, no hay un relevo inmediato de Chocolatito (35 años) ni de Félix Alvarado (33 años) y el problema se agudiza en las bases del amateurismo con la caída estrepitosa del pugilismo pinolero. A nivel internacional el país quedó en ridículo con la actualización del ranking global y, una semana más tarde, otra vez se demostró la ineficacia de los dirigentes de Feniboxa en desarrollar a futuras promesas de verdad. Jedry “el Zurdito” Pérez, quien es una de las promesas más destacadas de los encordados tenía el boleto para participar al Campeonato Mundial Juvenil de boxeo que se realizaría en España, sin embargo, no pudo recaudar fondos para costearse el boleto para dicho evento, graficando la inoperatividad de los que tienen los resortes de poder en el noble arte.