A los 31 años, Joaquín Acuña le ha dado un fuerte impulso a su carrera como lanzador que no solo lo ha llevado a la Selección Nacional de Nicaragua, sino que también se ha unido a los Tiburones de La Guaira, en el beisbol profesional de Venezuela.
Acuña, un espigado lanzador derecho nacido en León, fue firmado en 2012 por los Yanquis de Nueva York y luego de dos temporadas en República Dominicana y Estados Unidos, fue dejado en libertad, a pesar de registrar 6-0 y 4.40 en 59.1 innings.
Sin embargo, sus dificultades para mejorar la velocidad y comandar sus pitcheos, fueron un gran inconveniente. Acuña acumuló más bases por bolas (36) que ponches (32) en el trayecto de trabajo y luego se unió a los Leones en los torneos Pomares.
No obstante, ahora es uno de los mejores relevistas del país. Los problemas de control han quedado en el pasado y ha ajustado su repertorio a partir del cambio de velocidad, que es el mejor lanzamiento en su arsenal, con buena recta y un slider.
Acuña se unirá a los Tiburones de La Guaira, quienes marchan terceros en la liga con 21-14, solo detrás de los líderes Cardenales de Lara (21-13) y Leones del Caracas (21-14). Es además el equipo en el cual militó Albert Williams siete años.
Williams, uno de los pocos nicas que han llegado a las Mayores, acumuló 28-18 y 2.77 en 305 innings para los Tiburones. Incluso, fue a la Serie del Caribe con ellos en 1983. Tuvo su mejor temporada en 1979-80, con 10-4 y 2.81 en 102.2 episodios.
Ahí mismo en Venezuela está Juan Carlos Ramírez, quien trabaja para los Leones y marcha con 1-0 y 5.61 en 25.2 episodios trabajados por ahora. Antes trabajaron en ese circuito Carlos Teller, Dilmer Mejía y Roniel Raudes, quienes ya fueron dados de baja.
Así que vamos a ver cómo le va a Acuña, quien registró 8-3 y 1.83, con nueve salvamentos en 38.1 innings en el pasado Pomares. Antes había sido decisivo en la coronación de los Leones en Liga Profesional y en este torneo marchaba con 1-1 y 3.09 en 11.2 innings.
Su última gran faena fue su relevo salvador contra Brasil en el Preclásco en Panamá, donde lució sereno y dominante para garantizar la clasificación nica al Clásico en marzo del 2023.