Mahsa Amini, de 22 años, murió el 13 de septiembre en un hospital de Teherán, Irán, en circunstancias sospechosas. La Patrulla de Orientación, la policía de moralidad religiosa del gobierno de Irán, arrestó a Amini por no usar el hiyab de acuerdo con las normas del gobierno. Jina, como también era conocida, falleció en custodia de la policía y el autopsia reveló que la razón de su deceso fue un violento golpe en la cabeza, que provocó un sinnúmero de protestas en toda la sociedad iraní y forzó este jueves a jugar sin público ante Nicaragua el duelo de despedida previo al Mundial de Qatar 2022 en el que los jugadores no contaron el himno como apoyo a las manifestaciones.
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No es la primera vez, desde entonces, que la selección iraní juega a puerta cerrada un partido amistoso incluso fuera de Teherán. En la pasada fecha FIFA de septiembre (23 y 28) se enfrentó a Uruguay y Senegal en Viena, Austria, y en ninguno de los desafíos había público. De acuerdo a The Guardian, el partido se jugó a puerta cerrada por decisión de la federación iraní, que tenía los derechos del encuentro, aunque hubo manifestaciones en los alrededores del estadio. “Estamos aquí para suplicar (a la selección): por favor, apóyenos en vez de estar contra nosotros”, señaló Mehran Mostaed, uno de los organizadores de la protesta.
El impacto de la muerte de Amini y las protestas posteriores en todos los ámbitos ocasionó que los seleccionados manifestaran su rechazo en la previa del último desafío contra Senegal, que empataron 1-1. En el momento de los himnos se vistieron con unas chaquetas negras y taparon el logo del régimen de su país, un gesto que se hizo viral en las redes sociales. Después de ese episodio la federación de Irán pidió a los jugadores que se abstuvieran de hacer cualquier manifestación en público al respecto mientras se olvida el suceso. Durante el choque contra la Azul y Blanco los jugadores de la selección persa no cantaron el himno como apoyo a las protestas, a excepción de Mehdi Torabi, autor del gol, y Vahid Amiri, quienes pertenecen al Persepolis, club alineados ideológicamente con el gobierno.