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Félix Alvarado quizá carezca del atrevimiento de Rosendo Álvarez, del amplio repertorio de golpes de Román González y de la personalidad magnética de Alexis Argüello, pero tiene todo el equipaje necesario para imponerse este viernes y convertirse en un bicampeón mundial.
Alvarado subirá a la tarima brava en Sheffield, Inglaterra, para desafiar al monarca mosca de la FIB, Sunny Edwards, un pugilista inteligente, hábil y corajudo que intentará preservar su corona junto a su registro invicto de 18-0, aunque con solo cuatro nocauts propinados.
Dueño de un respetable récord de 38-2, con 33 triunfos antes del límite, Félix dispone de la fuerza y el fuego necesarios para intentar descifrar a Edwards y someterlo a una presión que lo agobie a pesar de su movilidad y su costumbre de no quedarse a intercambiar metralla.
El gemelo pelea hacia adelante, mostrando siempre un buen equilibrio entre su capacidad ofensiva y su habilidad para defenderse. Sin ser una luminaria en aspectos técnicos, boxea con eficacia, con arrojo y determinación, mientras suele atropellar y agobiar a sus rivales.
Nacido en Managua hace 33 años, Félix ha forjado un sólido historial en el ring, alterado solo en dos ocasiones: primero en 2013 cuando perdió ante Kazuto Ioka en Japón y luego en 2014, cuando fue despojado de una victoria ante Juan Carlos Reveco en Argentina.
Desde entonces, Alvarado ha eslabonado una hilera de 20 victorias, incluyendo 18 por la vía del nocaut, en una llamativa demostración de consistencia, contundencia y compromiso con su profesión, mientras consolida su legado como un boxeador de llamativa calidad.
Se espera, que fiel a su estilo, Edwards pelee sin detenerse, mientras entra y sale, gira y se escapa, consciente del peligro que representa quedarse en la línea de tiro ante la intensidad ofensiva del gemelo, púgil acostumbrado a no dar ni pedir tregua y que además aguanta.
Y no es que Félix sea un peleador de una exuberancia atlética y un gran rigor táctico, pero es un muchacho con el temperamento, la vitalidad y el carácter para imponer el tren de pelea que más convenga a sus intereses, mientras despliega los recursos que ha cultivado.
Es claro que no boxea como el “Chocolatito”, no empuja como el “Búfalo” y no dispone del carisma del “Flaco Explosivo”, pero Félix es un peleador serio, atrevido y preciso, que aunque tenga que perseguir a Edwards, puede alcanzarlo y apagarle el mundo de un bombazo.
Le voy al gemelo, quien incluso siendo campeón, jamás ha andado con especulaciones en su boxeo. Va de frente sin importarle el riesgo, como si fuera el retador. Confía en su preparación, pero sobre todo es impulsado por el compromiso que ha adquirido con él mismo y sus seguidores.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
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