Cuba, Venezuela y Nicaragua son los tres países de la región con mayores retrocesos en materia de libertad de prensa y expresión, de acuerdo con el Índice de Chapultepec, el informe anual presentado este viernes durante la 78 Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en Madrid. Estos tres países han mantenido ese puesto en los últimos tres años.
Cuba en el puesto 20, Venezuela en el 21 y Nicaragua en el 22, son los países con los peores índices de libertad de prensa en todo el continente. En contraposición, los mejores son: Canadá, Jamaica y Uruguay. En tanto, Argentina está en el puesto 12 y Brasil en el 15.
Las naciones que lograron mayores ascensos son Canadá y Brasil, quienes subieron cuatro puestos respecto a la medición anterior.
La medición, que comprende el período de agosto 2021 a agosto 2022, es la tercera que se realiza y permite observar las condiciones para el ejercicio de la libertad de prensa en los países de las Américas.
Nicaragua el peor valorado
Los expositores indicaron que resultados arrojan un índice global promedio de 53.69 puntos, lo cual refleja un descenso de la situación general de 1.92 puntos en el hemisferio, en relación con el índice promedio del año pasado, cuando fue de 55.62 puntos. Entre el país mejor valorado está Canadá y el peor Nicaragua, habiendo una brecha de 70.91 puntos.
En cuanto a Nicaragua, indicaron que entre 2022 y 2021 perdió dos lugares, por eso se ubica al fondo de la tabla «justamente por el altísimo grado de violencia que hubo este año y de represión, y de acciones legales contra medios, incluso allanamientos o embargos de medios e instalaciones».
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A diferencia de años anteriores, en el nuevo índice se incorporaron nuevos datos de violencia e impunidad, como las cifras de desplazamientos forzados, por la cantidad de periodistas que han tenido que emigrar de sus países sobre todo de Nicaragua.
El reporte indica que en Nicaragua se contabilizaron “más de 300 agresiones contra periodistas y más de 700 ataques a medios de comunicación, atribuidos directamente al Estado”, y ocurrieron “84 desplazamientos forzados de comunicadores que debieron abandonar la nación”.