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La costarricense Rafaela Contreras fue la primera esposa de Darío. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

Los dos hijos que le dieron descendencia a Rubén Darío

El poeta tuvo tres mujeres en su vida. Cinco hijos, pero solo dos llegaron a la adultez. Son quienes le garantizaron descendencia

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Desde temprana edad fue enamoradizo el hombre. “¡Fidelina, Rafaela, Julia, Mercedes, Narcisa, María, Victoria, Gertrudis! recuerdos, recuerdos suaves”, escribió el poeta Rubén Darío enumerando a las primeras jóvenes que le habían gustado.

La primera mujer con la que pensó casarse fue con Rosario Emelina Murillo Rivas, una joven con “estampa de gitana, alta y delgada”, a como la describió una vez el académico Edgardo Buitrago. De tez morena, tanto que Darío la llamó en su poesía “Garza Morena”.

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Una decepción de Darío, que muchos afirman fue porque Murillo, siendo su novia, le fue infiel con un expresidente de Nicaragua, lo obligó a irse del país y encontrarse en El Salvador con una joven que se convertiría en su primera esposa, Rafaela Contreras Cañas, costarricense.

Rosario Murillo, la Garza Morena. LA PRENSA/ ARCHIVO

Contreras murió poco tiempo después de haber dado a luz al primogénito del poeta. Rubén Darío Lacayo, su bisnieto, explica a la Revista DOMINGO que, temiendo morir en una cirugía, Contreras le pide a Darío que permita que al niño lo cuide una hermana de ella y que busque a Murillo para casarse con ella. Probablemente, especula el bisnieto, Contreras sabía que el poeta había amado mucho a Murillo.

Darío llega a Managua y se reencuentra con Murillo. Algunos escritores señalan que Murillo y su hermano, un militar de nombre Andrés, le tendieron una trampa a Darío, quien, para esa fecha, 1893, ya era reconocido como un gran poeta, y lo obligaron a casarse con Murillo.

Murillo habría llevado a Darío a una casa, cercana al lago de Managua, y luego el militar llegó para decir que el poeta había deshonrado a su hermana y por lo cual tenía que casarse con ella. Darío, supuestamente ebrio, no habría tenido voluntad para evitar el casamiento y los hermanos llamaron a un sacerdote para que efectuara la boda.

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Rubén Darío Lacayo, el bisnieto según la línea del primer hijo del poeta, Rubén Darío Contreras, señala que esa historia es un “cuento”, que en realidad Darío llegó a Managua para cumplir con la voluntad de Contreras, pues a Darío Contreras ya lo había dejado en manos de una tía materna y su esposo banquero, y solo le faltaba casarse con Murillo.

Según Darío Lacayo, cuando hubo una discusión y Andrés Murillo supuestamente apuntó con una pistola a Darío, ya el poeta se había confesado con el sacerdote que ofició la misa de la boda. Ningún cura iba a casar a alguien sin sus cinco sentidos cabales, alega el bisnieto.

Rubén Darío Lacayo, bisnieto del poeta y de Rafaela Contreras, muestra un reportaje que le hicieron a su abuelo, Rubén Darío Contreras, en un periódico venezolano. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

Murillo da a luz al segundo hijo del poeta, un niño a quien llamaron Darío Darío Murillo, pero el bebé muere a los pocos días de nacido porque en el parto le cortaron el cordón umbilical con un objeto sarroso.

La muerte del bebé, afirma Darío Lacayo, ocasionó reproches en la pareja y finalmente la separación. Darío se va a Chile, donde el gobierno colombiano lo había nombrado cónsul y Murillo se queda en Managua.

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De América del Sur, Darío se va a España, enviado por el diario argentino La Nación, y ahí conoce a una joven de nombre Francisca Sánchez del Pozo. “Le gustó la muchacha”, expresa Darío Lacayo.

Sánchez da a luz a tres hijos de Darío. Los dos primeros mueren a temprana edad. Solo sobrevive el tercero, Rubén Darío Sánchez, conocido como Güicho.

De los cinco hijos que Darío procreó con sus tres compañeras de vida, casado solo con dos de ellas, únicamente dos llegaron a la adultez: Rubén Darío Contreras, costarricense, y el español Güicho. Los descendientes de ellos dos se reparten hoy entre Argentina, Costa Rica, Estados Unidos, Canadá, España y Nicaragua.

Rubén Darío IV

En Heredia, Costa Rica, habita Rubén Darío Lacayo. Es bisnieto del poeta, nieto de Rubén Darío Contreras, hijo de Rubén Darío Basualdo. A veces se identifica como Rubén Darío IV.

En toda América, explica Darío Lacayo, es el único bisnieto del poeta que ha nacido siguiendo la línea de hijos varones. Es decir, es hijo de Rubén Darío Basualdo, quien era hijo de Rubén Darío Contreras, el primogénito del poeta. Hay otros bisnietos, pero ya no llevan el Darío como primer apellido. En España, afirma, hay otros bisnietos del poeta, nietos de Rubén Darío Villacastín.

Rubén Darío Lacayo vive entre Costa Rica y Nicaragua. Para él no hay diferencias entre estos dos países. Se ha dedicado a estudiar la vida de sus ancestros y la historia de Centroamérica y se dio cuenta que, por ejemplo, durante un tiempo estos dos países fueron uno solo y que, su tatarabuela materna Manuela Cañas, nació durante la época de la Federación centroamericana, por lo tanto su nacionalidad era “centroamericana”.

Por lo tanto, Darío Lacayo es de la idea de que se debe promover la unión entre estos dos países.

Se le puede encontrar en un lugar que se llama San Antonio de Belén, en Heredia, Costa Rica. Pero igual se puede hacer una cita con él en Diriamba, Carazo, donde tiene una propiedad. O, también, en Managua.

Rubén Darío Lacayo o Rubén Darío IV. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

Ha dedicado bastante tiempo a estudiar a su bisabuelo, en recopilar todo su árbol genealógico y también ha mantenido contacto con la descendencia del poeta por la línea de la española Francisca Sánchez del Pozo.

Darío Lacayo es ingeniero industrial, trabajó varios años en Nicaragua, a la empresa Plastinic, ganando un buen salario en los años noventa, pero ahora su pensión es de solo 5,600 córdobas.

Durante su juventud, pasó por momentos difíciles. Especialmente recuerda que su papá, Rubén Darío Basualdo, trató de darle siempre lo mejor, pero, en los años ochenta del siglo pasado, sus bienes fueron afectados y ya no podía ayudarle mucho. Por lo tanto, Darío Lacayo se dedicó a vender helados para poder sufragar el costo de sus estudios universitarios.

Güicho, la línea española

Francisca Sánchez y Darío no se pueden casar porque el poeta está casado en Nicaragua por la iglesia católica con Rosario Murillo, pero procrean tres hijos. Mueren los dos primeros, una niña y un varón, Carmen y Rubén Darío Sánchez, a quien Darío llama Phocas el campesino. El tercer hijo también se llama Rubén Darío Sánchez, pero a este apodan Güicho.

Según Rubén Darío Lacayo, A Güicho le llaman así porque su nombre original era Luis Darío Sánchez. Como Francisca Sánchez y Darío no son casados, sus hijos no pueden llevar el apellido del poeta. Les ponen Darío a los varones, pero, como segundo nombre. Ya adulto, Güicho se hace llamar Rubén Darío Sánchez, como su hermano fallecido, siempre según Darío Lacayo.

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La escritora española Rosa Villacastín, nieta de Francisca Sánchez y autora de la novela La princesa Paca, indicó a la Revista DOMINGO que el apellido de su tío era Darío y no solamente Sánchez.

Rubén Darío Sánchez, Güicho, tercer hijo del poeta con la española Francisca Sánchez del Pozo. LA PRENSA/ REPRODUCCIÓN

Tras la muerte de Darío, Francisca Sánchez se casa con un español viudo, José Villacastín, quien tenía dos hijas de su primer matrimonio. Güicho se enamora de una de sus hermanastras, Rosario Villacastín.

Rosa Villacastín explica que su tía Rosario “era bellísima” y queda embarazada de Güicho. “Mi abuelo (José Villacastín), te puedes imaginar en aquella época, envía a Rubén a Nicaragua para ver si es un enamoramiento pasajero o no”, relata la escritora española.

Rosario Villacastín da a luz al primer nieto de Darío, vía la línea española, a Rubén Darío Villacastín. Como Güicho es enviado a Nicaragua, Rosario se casa con otro hombre y dio a luz posteriormente a un par de mellizos.

En León, Güicho conoce a Cecilia Salgado Dubon. Se casan y tienen tres hijos, de los cuales en la actualidad solo está vivo Rubén Darío Salgado, quien habita en Managua.

Rosa Villacastín, escritora española, nieta de Francisca Sánchez del Pozo y autora de la novela La princesa Paca, que cuenta la historia de su abuela con el poeta Rubén Darío. LA PRENSA/ TOMADA DE LA WEB DEIA

La descendencia tica del poeta

El primogénito de Darío, hijo de la costarricense Rafaela Contreras, Rubén Darío Contreras, se casó con la argentina Eloísa Basualdo y fue diplomático como su padre.

Rubén Darío Contreras, hijo del poeta con la costarricense Rafaela Contreras Cañas. LA PRENSA/ REPRODUCCIÓN/ ÓSCAR NAVARRETE

Darío Contreras era costarricense porque su mamá, además de ser costarricense, lo fue a dar a luz a Costa Rica, a pesar de que lo había engendrado en Guatemala, después de haberse casado con el poeta en El Salvador.

Darío Contreras explicaba en vida que él era el único descendiente del poeta “por la rama recta y honorable”, según explicó al periódico venezolano El Nacional, en 1966.

El único hijo varón de Darío Contreras, Rubén Darío Basualdo, también fue diplomático y profesor universitario.

Darío Basualdo se afincó en Costa Rica, pero, en los años noventa se enfermó y se fue a vivir a Nicaragua. Murió en Diriamba.

Relación entre las dos líneas de descendientes

Tras la muerte de su madre, Rubén Darío Contreras fue criado por una tía materna y su esposo Ricardo Trigueros, quien era banquero.

Darío Contreras nunca tuvo necesidades económicas. Lo tuvo todo. El poeta lo sabía y, según explica Darío Lacayo, por eso le pidió que no reclamara herencia por los derechos de sus obras, sino que permitiera que lo hicieran Güicho y sus descendientes.

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Con la otra heredera del poeta, la esposa Rosario Murillo, Darío Contreras tenía buenas relaciones. Así lo demuestra una foto que se tomaron ambos con la esposa de Darío Contreras, Eloísa Basualdo, en 1918, dos años después de la muerte del poeta.

Darío Contreras supo hasta adulto que su verdadero padre era el poeta Rubén Darío, a quien visitó en España y en Francia.

–¿Rubén Trigueros? –le preguntó el poeta cuando lo vio llegar a España.

–No, soy Rubén Darío Contreras. Y también Trigueros, por el padre que me crio –respondió.

Rubén Darío Contreras con su esposa Eloísa Basualdo (izquierda) y su madrastra Rosario Murillo (derecha). LA PRENSA/ REPRODUCCIÓN/ ÓSCAR NAVARRETE

La nieta de Francisca Sánchez, la escritora Rosa Villacastín, explica que Rubén Darío Contreras visitó y vivió con Darío y Francisca Sánchez.

“Cuando (Darío Contreras) se entera que (Darío) deja herederos universales a Francisca y su hijo, rompen toda relación. (Rubén Darío) dejó tres testamentos, el último lo redactó en Managua, un día antes de morir. Todos a favor de mi abuela y del hijo en común”, señala Rosa Villacastín.

Rubén Darío Lacayo, el bisnieto que vive en Heredia, explica que hay buenas relaciones entre las dos descendencias del poeta Rubén Darío y que, al final, nadie ha logrado disfrutar de los derechos de autor sobre las obras de su bisabuelo, el poeta nicaragüense Rubén Darío.

Sobre las palabras de Villacastín, de que Darío dejó todo a favor de Sánchez y Güicho, Darío Lacayo explicó que el poeta le pidió a su hijo Darío Contreras de que no reclamara herencia, porque su condición económica era buena, mientras que su hijo español sí estaba en malas condiciones de dinero. Para Darío Lacayo, es incorrecto decir que su abuelo Darío Contreras no aparece en la herencia del poeta porque no podía ser desheredado porque era hijo de matrimonio, del primero que el poeta tuvo con su primera esposa Rafaela Contreras.

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