Hablemos sin tabúes sobre la menstruación

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) el término salud se refiere al “completo estado de bienestar físico, psíquico y mental” y no simplemente a la ausencia de enfermedad. Para las mujeres, la salud menstrual representa una parte integral de la salud global, porque entre el inicio de las menstruaciones y la menopausia, la mayoría de mujeres menstrúan y la menstruación puede tener un impacto significativo en el bienestar físico, psíquico o social.  

Una menstruación normal comúnmente se define como un sangrado cíclico que ocurre desde el útero, desde la menarca hasta la menopausia. Se describen cuatro esferas simples: ¿qué tan frecuentes se presentan los episodios de sangrado?, ¿qué tan regular o predecibles son estos sangrados?, ¿cuánto dura este periodo?, y ¿qué tan abundante es el flujo? Al tener respuestas a estas preguntas, al menos 1 de cada 3 mujeres presentan una alteración relacionada con la menstruación y esto impacta negativamente en la calidad de vida.  

Es común escuchar a nuestras abuelas y madres decirnos que ahí se nos va a pasar, que ese cólico es normal; pero, ¿qué pasa cuando ese cólico en vez de mejorar con el transcurso de los años va empeorando? Una de las posibles respuestas la encontramos en una enfermedad llamada endometriosis, en la cual encontramos tejido que debería estar dentro del útero fuera del mismo, y ya se imaginarán todas las molestias asociadas a una menstruación que no tiene la capacidad para salir de nuestro cuerpo. Con una adecuada valoración médica es posible controlar estas molestias y llevar una vida normal.  

Otras esferas que nos pueden afectar es en relación con el flujo, ¿cuántas de ustedes no han tenido que usar hasta doble toalla nocturna (con lo incómodo que puede resultar) porque el flujo es muy abundante? Existen enfermedades como la miomatosis uterina que puede causarnos estos problemas y bajo la tutela de un médico ginecólogo pueden encontrarse alternativas que van desde simples pastillas anticonceptivas, dispositivos intrauterinos con hormonas o incluso cirugía, a fin de controlar este problema.  

Debemos normalizar hablar con nuestras niñas, adolescentes y mujeres adultas en relación con este tema, para que se sientan en la plena confianza de transmitirnos las preocupaciones y angustias que la llegada del periodo menstrual puede tener y no olvidar que la identificación oportuna de enfermedades constituye la piedra angular a la hora de elegir un tratamiento.  

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