En el mundo de las plantas mucho se escucha hablar sobre fertilizantes y abonos, pero ¿sabés cuál es la diferencia entre abono y fertilizante, y para qué se ocupa cada uno?
El abono
Cuando se utiliza el abono este se aplica al sustrato para enriquecer los nutrientes. Existen diversos tipos de abonos, siendo los más comunes:
1- El compost: se hace a partir de residuos de frutas y vegetales que se utilizaron en la cocina. En dependencia de los residuos que se agreguen, las propiedades nutritivas para la planta, cambia. Elaborar un compost casero es relativamente fácil y es una manera ecológica de reciclar los desechos de la cocina.
2- El lombri-humus: es uno de los abonos orgánicos más completos y de efecto más beneficioso para las plantas, este se obtiene a partir de los residuos de las lombrices alimentadas con desechos orgánicos. Es una fuente de nitrógeno, fósforo, magnesio, calcio y potasio de manera balanceada, lo cual facilita el desarrollo adecuado de la planta.
3- Estiércol: este puede ser de vaca, caballo, etc. Se puede adquirir directamente de granjas. Cabe mencionar que el estiércol más usado en el jardín es la gallinaza, ya que es una rica fuente de nutrientes como azufre, calcio, fósforo y magnesio.
Los fertilizantes
Se diluyen en agua y se aplican a las plantas e indirectamente al sustrato. Existen fertilizantes orgánicos y químicos:
1- Orgánicos: son de origen natural y tienen una función muy similar a la de los abonos, pero se aplican directamente a la planta. Un ejemplo de este es el té de cáscara de plátano que es rico en potasio.

2- Químicos o inorgánicos: son fertilizantes creados de manera artificial, comprenden macronutrientes y tienen agroquímicos, que con el tiempo pueden llegar a dañar el sustrato.
Son mayoritariamente utilizados en la agricultura intensiva a gran escala, se crean de manera artificial para aportar un conjunto de macronutrientes específicos que necesitan los cultivos (plantas) y es por esto que se clasifican según el tipo de cultivo, como por ejemplo los abonos terciarios que contienen tres macronutrientes: nitrógeno, fósforo y potasio, y su proporción se expresa en números de tres (10-50-10).
¿Cómo usar abonos y fertilizantes?
Para aprovechar al máximo sus propiedades, se recomienda utilizar una combinación de abonos y fertilizantes que beneficien a la planta. Esto se debe a que los abonos orgánicos son ricos en materia orgánica, pero puede ser que no tengan suficientes macronutrientes.
Una de las dudas más frecuentes es sobre la frecuencia de abono; es recomendable abonar las plantas una vez al mes. Y se recomienda seguir las instrucciones de uso de los fertilizantes. Recordá que el exceso de fertilizante puede llegar a quemar la planta.
En resumen, se puede decir que el abono se utiliza para mejorar el sustrato y el fertilizante se aplica directamente a la planta; ambos tienen el mismo objetivo: nutrir y mejorar la planta.