¿Sentimiento de culpa con la comida? ¡Aprendamos de ella!

Lo hemos hablado antes, nuestra alimentación y nuestras emociones van de la mano. La forma en la que comemos y cómo nos sentimos al comer, pueden darnos mucha información sobre cómo nos sentimos en nuestra crianza, nuestros traumas, nuestras relaciones con los demás, nuestra satisfacción a nivel personal y laboral, entre otras cosas.

Prestarnos atención cuando comemos puede ser una excelente herramienta para conocernos mejor. 

Algo muy común que puede surgir al momento de comer es el sentimiento de culpa, principalmente ahorita pos-vacaciones de Semana Santa. La culpa nos ofrece la posibilidad de aprender y principalmente de aprender a tratarnos de una forma más amable y sin juzgarnos. 

¿Qué es la culpa? La culpa es la sensación de haber hecho algo malo o de haber incumplido alguna norma, en este caso relacionado con la comida, lo que nos produce malestar. La culpa puede generar malestar emocional que nos haga sentir vulnerables, desmotivados o fracasados. Es importante mencionar que (desgraciadamente) es algo muy común sentir culpa por la comida. Probablemente todos la hemos sentido en algún momento. No es nuestra culpa. El sistema nos ha fallado. No nos juzguemos por esto. 

Pero si vemos que la culpa ocupa demasiado espacio en nuestras vidas y nos limita, es importante saber que podemos hacer algo al respecto. 

Si tuviste un atracón, que es lo que usualmente nos genera culpa, tenés la oportunidad de aprender qué lo ha provocado y así conocerte mejor. En vez de decirte que sos una persona sin fuerza de voluntad o que hiciste algo “malo”, probá preguntarte: “¿Qué habrá pasado? ¿Cómo me sentía antes del atracón? ¿Estaba cansado? ¿Me había pasado restringiendo todo el día o toda la semana?”

Algo muy importante también que podemos hacer es reflexionar sobre las enseñanzas, sobre la alimentación y el cómo debería de lucir nuestro cuerpo que nos ha dejado la cultura de dietas en la que vivimos inmersos. Más adelante tocaremos este tema de una forma más profunda. 

Sigamos construyendo este camino hacia la reconexión con nuestro cuerpo, sintamos nuestras señales de hambre y saciedad, alejándonos de “comer con la cabeza” (desde las creencias, normas, prohibiciones) y acercándonos a comer desde la conciencia y las necesidades de nuestro cuerpo. 

Te deseo una semana libre de culpas por comer, recordemos que no debemos restringirnos ni excedernos con el ejercicio por haber «comido de más» en nuestras vacaciones. Abrazo. 

Vida Comida Culpable maría fernanda campos vacaciones archivo
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí