Gennady Golovkin (40 años) cumplió con los pronósticos noqueando al japones Ryota Murata en el noveno asalto, unificando los títulos de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) y Asociación Mundial de Boxeo (AMB) de los pesos medianos (160 libras). El kazajo lució fuerte, pero lento y con combinaciones dibujadas, además de ser sorprendido por el empuje inicial del nipón que logró hacer retroceder a Golovkin en la mitad del combate.
Golovkin fue de menos a más en el combate. Murata, un muchacho ambicioso y valiente, quiso quebrar los pronósticos al salir como un kamikaze desde el primer asalto. Su impetuosidad rindió frutos cuando se metió a la corta distancia y le restó al kazajo la posibilidad de desarrollar su pegada. Ahí Murata descargó sus golpes a los bajos y martilló con su mano derecha el rostro del rival. Golovkin se mostraba incómodo, no encontraba la distancia para lanzar su embestida.
El problema de la estrategia de Murata era su poca pegada y capacidad de asimilación. Mientras el combate avanzaba perdía resistencia, velocidad y se convertía en un blanco fijo e indefenso contra el golpeo de Golovkin. Cuando Murata empezó a menguar, bajando el ritmo frenético que le había impreso al enfrentamiento, Golovkin se adueñó de la pelea e inició la demolición, la cual culminó con una mano derecha a la barbilla, finalizando su obra, envejecida pero contundente como el pegador que es. Ahora espera a Canelo Álvarez, quien tendrá a Bivol como oponente el 7 de mayo y luego se realizaría en septiembre la trilogía contra el mexicano.