Jonathan Loáisiga parece camino a lo que debería ser su mejor temporada en las Mayores. LA PRENSA/ARCHIVO

¿Qué se espera de Jonathan Loáisiga en esta temporada?

De aquel muchachito angosto y asustado que se presentó al Yankee Stadium en 2018, solo han quedado recuerdos e imágenes que certifican el arranque de una posible gran historia

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De aquel muchachito angosto y asustado que se presentó al Yankee Stadium en 2018, solo han quedado recuerdos e imágenes que certifican el arranque de una posible gran historia. Jonathan Loáisiga ha crecido ahora. Está más fuerte y se mueve con más confianza dentro del vestuario, mientras ha establecido relaciones con jugadores que antes solo miraba en televisión.

Sin embargo, su mayor salto se aprecia sobre el montículo. Ahí se desplaza con soltura y energía, mientras hace contribuciones a los Yanquis desactivando amenazas y sosteniendo ventajas en la recta final de los partidos, justo ahí cuando el margen para el error es delgado o no existe, pero ha aprendido a convivir con el peligro y nada parece agobiarlo de verdad.

Loáisiga viene de una gran campaña, en la que no solo quedó probada su importancia en el bullpen de los Yanquis, sino también su trascendencia más allá de Nueva York. Se le ha mencionado con insistencia como uno de los mejores relevistas del beisbol, se habló que debió ir al Juego de Estrellas y que potencialmente debe ser el cerrador del equipo a rayas.

Luego de actuar en 57 partidos, Jonathan acumuló 9-4 y 2.17 en 2021, con 70.2 innings de trabajo, en los que admitió 56 hits, con 16 bases y 69 ponches. Tuvo un whip (embasados a través de hit o bases por innings) de 1.01, con un promedio de 8.8 ponches por cada nueve episodios y dos bases en ese trayecto, lo que certifica el progreso global que ha tenido.

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Cuando inició en 2018, Loáisiga registró 2-0 y 5.11 en 24.2 innings con 33 ponches y 12 bases. La efectividad le quedó muy alta, la frecuencia de ponches magnífica (12.0), pero el promedio de bases por cada nueve episodios (4.4) indicó que necesitaba trabajar su control. A través de cada año, se ha visto su avance y los boletos concedidos, los ha reducido a dos.

Y a la par que mejora el comando de sus envíos, el “Pistolero de Las Sierritas” de Santo Domingo, también ha progresado en afinar su arsenal y aumentar la velocidad. Su arma es su sinker, con el que logra abanicar bateadores o los domina en rolas al cuadro interior. De igual modo, tiene su cambio, que por lo general lo emplea contra los zurdos, y su curva, que debido a su desplazamiento lateral, ha sido identificada como un slider que gira bastante.

En 2018 cuando hizo su debut en Grandes Ligas, Loáisiga tuvo un promedio de 96.0 millas en su recta. Mejoró a 96.9 en 2019, a 97 en 2020 y a 98.1 en 2021 ya con el movimiento de un sinker. Y en estos años, el promedio de los bateadores contra él, ha ido en descenso: .271 en 2018, .263 en 2019, .241 en 2020 y .217 en 2021, algo que se aprecia claramente.

Pero también se puede notar cómo su nivel de dominio ha crecido en el hecho de que los bateadores registraron 90.2 millas en velocidad de salida (al impactar la bola) contra él en 2018. Eso bajó a 89.4 en 2019, 83.7 en 2020 y 83.3 en 2021, ya en un nivel élite. Igual pasa con los contactas duros (más de 95 millas), de 38.6 por ciento en 2018 a 24.2 en 2021.

Por donde se vea, hay una clara evolución en el desarrollo del nica, quien tiene como meta personal, el mantenerse saludable con una buena administración de sus condiciones. Pero es claro que hay muchas expectativas sobre lo que viene ahora este año, en el que a lo mejor se da un proceso de transición sin traumas hacia el puesto de cerrador, que es su sueño.

Hay sitios especializados en proyectar rendimiento de jugadores que ya dieron a conocer sus predicciones sobre el nica: Composite: 5-3 y 3.26 en 69 innings con 72 ponches y 21 bases. Streamer: 4-3 y 3.41 en 70 episodios, 78 ponches y 23 bases. ATC: 5-3 y 3.18 en 69 entradas, 72 ponches y 21 bases y ZiPS: 7-4 y 3.24 en 67 innings, 74 ponches y 20 bases.

Loáisiga superó todos los cálculos que se hicieron sobre él antes del inicio de la temporada pasada. Así que seguro tiene esa misión de nuevo, ahora con más potencia, mejor comando en sus disparos y más madurez para tomar mejores decisiones en beneficio de su juego y de su historia en los Yanquis, a donde llegó asustado en 2018, pero ahora está adaptado.

De Jonathan se espera que sostenga la ventaja mientras llega Aroldis Chapman o en ocasiones tendrá que rematar él mismo, pero no hay dudas que con salud, el nica jugará un rol de gran protagonismo en los Yanquis, un equipo en el que se le ve como una figura clave dentro del cuerpo de relevistas. Si logra repetir un rendimiento como el del 2021, sería grandioso.

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