La votación de Honduras en contra, en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas donde se aprobó con 20 votos a favor, 7 en contra y 20 abstenciones, un mecanismo conformado por tres expertos que «investigarán de manera exhaustiva e independiente» las «presuntas» violaciones y abusos en Nicaragua cometidos desde abril 2018, es vista de «manera sorpresiva» a lectura de expertos en Derecho y Relaciones Internacionales consultados por LA PRENSA.
Honduras con su postura junto a Bolivia, China, Cuba, Eritrea, Rusia y Venezuela fueron los siete países que votaron en contra. Cabe destacar que contrario a Honduras, Argentina, gobernada por el presidente Alberto Fernández, y México, por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ambos gobiernos considerados de ideología de izquierda, votaron a favor de la conformación del mecanismo.
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A la vez, los expertos consultados por este Diario afirman que «indiscutiblemente» la nueva presidenta de Honduras, Xiomara Castro, está dando continuidad a la política exterior que tenía Juan Orlando Hernández (JOH), expresidente de ese país, quien ya tiene una orden de extradición hacia Estados Unidos, país que lo acusa de participar en la exportación de unas 500 toneladas de cocaína al país norteamericano durante el periodo en que fue presidente de Honduras (2014-2022).

JOH durante su período presidencial mantuvo cercanía con el dictador Daniel Ortega, a tal punto, que fue el único presidente de Latinoamérica que asistió a la quinta toma de posesión de Ortega el pasado 10 de enero, donde junto con su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, inician un segundo mandato consecutivo. Pero, además los representantes de JOH en foros internacionales, tal es el caso de la Organización de Estados Americanos (OEA), sostuvieron una postura pasiva en la adopción de resoluciones que hacía el organismo en cuanto a la crisis sociopolítica y de derechos humanos que enfrenta Nicaragua desde 2018 y que la OEA ha condenado reiteradamente.
También JOH y Ortega, previo a la celebración de las cuestionadas elecciones generales en noviembre de 2021, sostuvieron un encuentro sorpresivo en Managua en octubre de ese año, en el que firmaron el Tratado de Límites entre Nicaragua y Honduras en el mar Caribe y aguas afuera del Golfo de Fonseca, con el cual ambos países delimitaron sus fronteras marítimas, a pesar de no haber incluido a El Salvador.
¿Por qué sorprende?
El experto en derecho internacional, temas de integración y catedrático de la Universidad de Costa Rica (UCR), Carlos Murillo, refiere que la razón por la que le sorprende la postura de Honduras, puesto que «si uno compara los votos negativos uno entiende por qué China, Rusia, Cuba y otros votan de forma negativa la resolución, pero el caso de Honduras llama la atención porque se supone, como ocurre en Chile con el presidente Gabriel Boric, Xiomara Castro no estaba dentro de ese grupo autollamados izquierdistas del siglo pasado, autoritarios, como Cuba, Nicaragua, Venezuela y otros países».
Añade que «todo hacía pensar que el gobierno de Castro iba a demostrar una posición en materia de derechos humanos más acorde con la realidad del siglo XXI como el caso de Chile, por eso llama la atención y ahí habría que averiguar o indagar qué acuerdos hayan establecido entre Tegucigalpa y Managua, y a cambio de qué vendría a votar en contra para que se abra esa investigación sobre el caso de Nicaragua».

En esa misma línea, un experto nicaragüense en Derecho Internacional, quien opinó bajo la condición de anonimato por temor a represalias, asestó que «es un voto que sorprende mucho, y no de forma positiva, por cuanto envía una señal de parte del nuevo gobierno hondureño de continuidad en su política hacia Nicaragua, cuando se esperaba cambio al asumir la Presidencia la señora Castro».
Y agrega que al tratarse de la conformación de un mecanismo para investigar violaciones de derechos humanos, «cuesta entender que un país hermano y limítrofe no haya apoyado la iniciativa, que afortunadamente salió adelante».
Manuel Orozco, politólogo y analista del Diálogo Inter-Americano en Washington, refiere que «nadie esperaba un no, sino abstención. Agarró a muchos por sorpresa. Incluso el mismo equipo de gobierno quedó atónito de darse cuenta que así votó su representante en Ginebra. La lectura es que siguieron instrucciones del equipo de Manuel Zelaya, expresidente de Honduras y esposo de Castro».
¿Tras los pasos de JOH?
A lectura de Carlos Cascante Segura, profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA), se «trata de una continuidad de la política exterior de la Administración de Juan Orlando que era particularmente favorable al régimen de Daniel Ortega, esto por los intereses políticos en el Golfo de Fonseca».

Y a la vez, refiere que también tiene mucho en el caso del actual Gobierno en Honduras que «está vinculado a mantener las relaciones en el plano más pragmático, evitar un cierre de fronteras, evitar actos inamistosos del gobierno de Daniel Ortega y mantener la buena relación en el Golfo de Fonseca».
El voto en contra de Honduras fue comentado por Tamara Tairiciuk, directora en funciones para las Américas de Human Rights Watch (HRW), a través de su cuenta de Twitter, quien dijo sentirse preocupada por la decisión de Honduras, pues repitió el mismo voto ante la Declaración para rechazar la invasión militar rusa en Ucrania, semanas atrás.
Por su parte, Orozco señala que Honduras se «encuentra gobernada por lo que se puede concebir como un triunvirato, tres grupos de poder que crearon una alianza táctica para ganar las elecciones: Manuel Zelaya, líder de carácter populista, clientelista y con poco respeto al estado de derecho; Xiomara Castro, líder cuya agenda contra la corrupción le ocupa so preocupación de mejorar la estructura institucional, y Salvador Nasralla, líder de centro que aglomera a un grupo del sector privado».
Incluso considera que en política exterior, Zelaya «ha preponderado y mantenido la postura populista de acercarse al grupo bolivariano (Venezuela, Bolivia, Cuba y Nicaragua). Lo que no se esperaba era un ‘no’ en el voto sino abstención, sin embargo, ese voto vino a sellar de alguna manera la impresión que Honduras mantendrá la continuidad antidemocrática que Zelaya mantuvo como presidente».
Paulo Abrāo, exsecretario de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a través de su cuenta de Twitter dijo que la aprobación del mecanismo para Nicaragua de expertos independientes de la ONU fue una «tremenda victoria de la sociedad civil de Nicaragua».
Actualmente el exmandatario de Ecuador, Rafael Correa, se encuentra de visita en Honduras, para, según el canciller hondureño, Eduardo Enrique Reina, «intercambiar las experiencias y buenas prácticas que tuvo en su Gobierno».