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León es un buen equipo, de eso no cabe duda. Ahora, el Bóer no es tan malo como alguno lo suponen después de la barrida que le propinó la tropa melenuda el fin de semana. Es obvio que tropiezos de esa magnitud y ante un enconado rival, golpean a sus seguidores y no hay maquillaje que pueda disimular la molestia, pero ganar o perder ahora, no es lo definitivo.
En medio de una temporada de 76 partidos, de los cuales han jugado 24, hay un buen trecho que recorrer todavía. Y luego vendrá una ronda de 20 desafíos entre los mejores 12 clubes antes de pasar a las semifinales. De manera que no es tiempo de quemar las naves y mucho menos los puentes. Aún hay tiempo para hacer ajustes y alcanzar el mejor estado de forma.
De los Indios hemos dicho siempre que es un equipo orientado a la ofensiva, con problemas de profundidad en su pitcheo y ciertas vacilaciones a la defensiva. Lo que pasa es que León los exhibió. Los hizo lucir como niños en varios momentos. A las dificultades para armar la rotación, se les agregaron malos corrings y falta de comunicación al fildear en los jardines.
Aun así, la tribu es un equipo de buen talento y con capacidad para verlo como candidato al título, al igual que los Leones y los Dantos, sin menospreciar a otros clubes que van rápido y que se han convertido en valiosos animadores de la liga. Pero en el Bóer se debe trabajar en desarrollar sus jugadores (y ya lo hacen) para no estar a expensas de los refuerzos cuando clasifican.
Un detalle que dejó la serie ante León, es la necesidad de reorganizar la rotación abridora a partir de Santos Jarquín, quien hizo un buen trabajo contra los melenudos, y luego, Braulio Silva, quien víctima de errores, admitió tres carreras sucias en cinco episodios. Jarquín es el número uno y Silva el segundo. Luego habrá que barajar a los dos restantes abridores.
Samuel Guadamuz es un buen prospecto y a pesar de que no sacó out ante León, tiene 2-1 y 3.05 en 20.2 innings, con 19 ponches. Bien puede ir como tercero y de cuarto, habrá que pensar en Miguel Rojas o Fulvio Delgado, dos relevistas veteranos que han lanzado bien. El zurdo Heberto Pérez, joven prometedor, debería ir al bullpen para recapturar su confianza.
El Bóer es un buen equipo, talentoso y con altas expectativas, pero ante los Leones olvidó lo básico al jugar y fue expuesto. Corrió mal y defendió mal. Y si a eso se agrega el hecho de que dos de sus abridores no sacaron ni cinco outs sumando esfuerzos, las oportunidades de ganar se redujeron drásticamente, y para remate, los bateadores fueron neutralizados.
Lo más importante es que queda mucho camino por delante y aún hay tiempo para realizar ajustes. Tal vez fue bueno para los Indios perder en este momento, revisarse y volver con más determinación a través del trayecto que falta. A la temporada regular le quedan todavía 52 partidos pendientes y 20 más del round robin antes de pasar a la etapa semifinal.
Nadie quiere perder y mucho menos por barrida y ante los Leones, equipo contra el cual los Indios tienen rivalidad, pero eso es parte del beisbol y lo esencial, son las lecciones que los tropiezos dejan. León es un buen equipo. De eso no cabe duda, pero el Bóer no es tan flojo como se vio el fin de semana. Solo es un asunto de hacer ajustes y regresar a la batalla.
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