Sheylon Robinson ha militado en cuatro equipos diferentes en el Pomares. LA PRENSA/ CORTESÍA/ CARIBE SUR

El pescador de Corn Island que lanzó un juego sin hit ni carrera en el Pomares

El lanzador del Caribe Sur espera consolidarse en los próximos años en el beisbol nacional para ahorrar y comprarse una panga para pescar

La timidez de Sherlon Robinson es evidente en sus respuestas monosilábicas. Suele expresarse mejor dentro del terreno que fuera de él, sobre todo si se trata de contar su vida trabajando en el campo o pescando en la panga de su tío. Solo habla un poco más fluido de su niñez en Corn Island jugando beisbol y baloncesto, o cómo su papá Orin Robinson lo inspiró para convertirse en pícher con 16 años. «Lo miraba lanzar en las ligas Mayor A y cuando llegué a jugar ahí (Mayor A) dije que quería ser lanzador como él», relata el zurdo de 24 años, quien tiró un no hit no run el 27 de febrero contra Zelaya Central, el equipo que lo hizo debutar en el Pomares 2016.

Bibi, como lo llaman sus compañeros del equipo Caribe Sur, recuerda el día de ese partido con gran entusiasmo. «Cuando iba llegando al estadio le dije a un compañero que poncharía a 10 bateadores. Sabía cómo tirar frente a ellos. En el cuarto inning me percato que no me han bateado y llevaba siete ponches. Y me dije, ‘no me van a batear en el resto del juego'», cuenta Robinson, quien abanicó a 13 rivales en siete entradas, poniendo 63 strikes de 94 lanzamientos y otorgó una base por bola al emergente Lázaro Ruiz.

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Creció jugando baloncesto y beisbol, donde con 14 años empezó a lanzar y jugaba en el infield, con sus amigos de Corn Island. Rápido se dio cuenta que en el beisbol «se ganaba más dinero» que en el baloncesto y se entregó más de lleno. La Costa Caribe lo invitó a las prácticas en 2015 y no se quedó. Al año siguiente se destacó en la Serie del Atlántico y lo volvió a llamar, sin embargo prefirió irse a Zelaya Central donde sí quedó y relevó tres desafíos esa temporada.

Decidió quedarse jugando Mayor A en el 2017 y 2018 porque no le apetecía volver al Pomares. «Me quedé trabajando en el campo con el machete y jugando Mayor A», explica escuetamente Robinson, quien regresó con la Costa Caribe en el 2019, participando en 19 encuentros, iniciando tres y relevando 16 para un balance de 2-0 en ganados y perdidos y una efectividad de 5.16. Volvió a quedarse sin jugar en el Pomares 2020 por una operación y empezó a pescar con su tío. En la Serie del Atlántico 2021 destacó como líder en efectividad, victorias, ponches y MVP. De ahí Chontales lo eligió como uno de sus foráneos terminando con 11 juegos iniciados, 11 relevados, dos salvados y 10-6 en ganados y perdidos con una efectividad de 2.33.

Bibi disfruta cada momento. Si juega en el Pomares no trabaja en el campo ni se mete al mar a pescar. Ahora está enfocado en rendir al máximo nivel esta temporada para ayudar a su equipo y mantenerse activo en la primera división mucho tiempo porque su meta es comprarse un panga para cuando no tenga deseos de jugar, como en el 2017 y 2018, o se retire. «Espero tener el dinero dentro de dos años si juego en el Pomares y la Profesional», señala Robinson.

Deportes German Pomares Ordóñez archivo

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