Jefferson López es el tercer lanzador que lanza un no hitters en la actual temporada. LA PRENSA/CORTESÍA

Jefferson López, de ayudante de la construcción a lanzar un juego sin hit ni carrera con Masaya

Jefferson López, quien el sábado lanzó el tercer juego sin hit ni carrera del Pomares 2022, espera consolidarse esta temporada como abridor en el San Fernando

Estudió un curso de computación y lo abandonó dos meses después. Tampoco quiso cursar el último año de la secundaria. Jefferson López sintió que estar en un aula de clases no era lo suyo. Estaba más cómodo en el terreno de juego, aunque Huberth Silva lo descartó tras cinco meses de tenerlo en su academia en 2014. «Tiraba 87 millas por hora y no había aumentado nada la velocidad», explica el motivo de su salida el pelotero del San Fernando, quien el fin de semana se convirtió en el tercer pícher en lanzar juego sin hit ni carrera en el Pomares 2022.

Jefferson dejó el beisbol en 2018 para trabajar en Cargill como operario de producción. «Me llamaron del San Fernando pero no quise ir porque mi hijo estaba por nacer, tenía seguro médico y me daban la leche. Ocho meses después renuncié porque quería volver al beisbol, decidí regresar para darlo todo y consolidarme», manifiesta el lanzador de 23 años, quien en la pasada temporada logró un balance de 5-8 en ganados y perdidos sumando sus participaciones con Masaya en la primera ronda y la Costa Caribe donde llegó de refuerzo en la segunda vuelta. Ahora planea ganar entre 13 o 14 jugadores para dar el salto a la Liga Profesional.

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«El beisbol es el sustento de mi familia (su esposa Grethel Morenoy hijos Liam y Jefferson) y si no juego debo buscar en qué trabajar durante esos meses muertos. El año pasado estuve de ayudante de la construcción en diciembre. A veces voy donde mi papá a ayudarle a fabricar guantes o hago lo que sea, por eso estoy entrenando fuerte en mejorar para tener un chance en la Profesional», explica Jefferson, quien cuando está fuera del Pomares lo buscan equipos de las ligas Mayor A de Masaya, donde le pagan dos mil córdobas por juego.

Ingresó al equipo de reservas del San Fernando en el 2016 cuando estaban en el róster Jimmy Bermúdez, David Concepción Chavarría, Juan Carlos Solórzano, Santiago Murillo, Ali Sotelo y Carlos Alemán. Pasaron tres años para debutar y al siguiente abrió su primer juego, aunque mantuvo su rol de relevista. La pasada temporada el mánager Norman Cardoza le dio la confianza para ser el segundo abridor por detrás de Gustavo Martínez. Ahora, el nuevo timonel, Sandor Guido, lo dejó en el mismo posición escoltando a Carlos Alemán.

«Sandor me dijo que tengo potencial como abridor, que le haga swing este año para ver si me toman en cuenta para la Liga Profesional. Mi mejor pícheo es el slider, con eso estoy dominando bastante. Sin embargo estoy trabajando duro para corregir muchas cosas y ganarme esa oportunidad de ser profesional para asegurar la comida de mi familia todo el año», afirma el abridor del San Fernando, quien ante Zelaya Central tiró siete episodios sin permitir hit ni carreras, con una base por bola y tres ponches, disparando 58 strikes en 88 lanzamientos.

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