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Ricardo Antonio Gadea Calero, alias el Perro, tendrá que esperar en prisión preventiva el juicio donde se decidirá si es o no responsable del crimen de Marco Antonio Pérez Orozco, de 42 años.
En la acusación presentada en el Juzgado Séptimo Distrito Penal de Audiencia de Managua se narra que la víctima estaba en una parada de buses la noche del pasado 25 de enero esperando transporte cuando fue atacado por el sujeto apodado el Perro y otro de identidad desconocida.
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El acusado de 23 años lanzó contra el pavimento a la víctima, quien sufrió una herida en el rostro y trauma craneoencefálico que le provocó un edema cerebral que terminó con su vida, según dictamen forense.
Forcejeó con victimario
Marco Antonio Pérez, al verse atacado por Ricardo Gadea Calero, forcejeó con él, pero el segundo asaltante de identidad desconocida se sumó a la agresión, refiere la acusación fiscal.
En medio del forcejeo el sujeto de identidad desconocida se apoderó de un bolso tipo canguro del farmacéutico, donde llevaba un celular y documentos de identidad.

Pérez, al momento de ser agredido estaba en la parada de autobuses cercana al Zumen, pues regresaba de su trabajo en una farmacia ubicada en Carretera Sur.
Este lunes el juez Séptimo Distrito Penal de Audiencia de Managua, Abelardo Alvir Ramos, aceptó las pruebas ofrecidas por la Fiscalía y mandó a juicio al presunto homicida para la fecha que establezca el juez sentenciador.
Sigue la consternación
A un mes del crimen de Marco Antonio Pérez, los vecinos y familiares del farmacéutico siguen consternados, no solo por la manera en que le quitaron la vida, sino porque él era quien llevaba a su madre Dora Orozco al médico.
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Después de ser golpeado por los malhechores, Pérez a como pudo llegó a su casa en el barrio San Judas, donde inicialmente fue atendido por un médico privado, pero al tercer día (28 de enero) su estado de salud empeoró siendo trasladado al Hospital Militar.
En ese centro asistencial los médicos en un esfuerzo por salvarle la vida, lo intubaron, pero su cerebro no pudo desinflamarse, explicó en su momento Jeffrey Salazar, sobrino de la víctima.
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