Cuando estaba cipota, era muy común encontrar una refresquería. En Managua una de las más famosas y recordadas entre los años 70 y 80 fue la que estaba ubicada frente al otrora cine Salinas (hoy Ixchen) en el barrio San José Oriental.
Su oferta diaria incluía fresco de cacao, ensalada de frutas, semilla de jícaro, cebada, avena con leche, naranja, limonada, jengibre, arroz con piña, leche con banano, melón, papaya, tiste, linaza, chía y algunos de temporada como la pitahaya, guanábana, guayaba, anona, granadilla, tamarindo, coyolito, etc. A la par siempre había un exhibidor con repostería nicaragüense en el que se apreciaban polvorones, torta de gato y de vainilla, pañuelos, picos, entre otras.
Dentro de ese mundo de sabores, aromas y colores, se destacaban las joyas que se relacionaban directamente con los enfermos, aunque también se consumían por placer: cebada, avena con leche, semilla de jícaro, jengibre, zanahoria con remolacha y limonada. También era común en los hospitales y centros de salud las fresqueras ofreciendo este tipo de bebidas.
Recuerdo que lo servían en bolsitas o bien en vasos de vidrio reciclados, de esos en los que venden salsas y que luego de esterilizarlos dejaban entrever tan preciadas delicias para el paladar y la recuperación del cuerpo ante los estragos de los problemas de salud.
Hoy existen expendios de batidos de frutas, pero no son la representación de lo que en verdad eran las refresquerías en Nicaragua. Ofrecen como novedad los batidos con frutas locales y de importación, pero no es nada nuevo. Nosotros hemos utilizado la mezcla o batidos de frutas y hortalizas en bebidas como el banano con leche, zanahoria con naranja, la guanábana con leche y leche condensada, el melón con naranja o papaya, piña con otras frutas, el licuado de papaya, sandía, melón y naranja, etc.
En nuestra Costa Caribe uno de los batidos ancestrales es el wabul, a base de banano verde, fruta de pan, plátano maduro, quiquisque o guineo previamente cocidos y mezclados con leche de coco, que se maja en el wabulero o en la licuadora desde que se cuenta con este electrodoméstico.
Otro aspecto que vale la pena mencionar es que también empezamos a perder identidad con otras bebidas que casi no se consumen en los hogares de la población nicaragüense, tal es el caso del pozol que se prepara a base de maíz pujagua, o bien, el tibio. Pero lo más paradójico es que nos llamemos pinoleros, cuando en realidad hemos dejado de un lado el disfrutar de un refrescante fresco de pinol con bastante hielo picado.
Definitivamente el aporte de nutrientes que hacen las semillas que va desde grasas insaturadas, fibra, proteína vegetal, vitaminas E, B, antioxidantes, hierro, entre otros, y el de las frutas y hortalizas con su alto contenido de minerales y vitaminas, así como fibra, según el caso, hace que se conviertan en una de las opciones más saludables para el ser humano, es solo que hoy hemos involucionado y escogemos dañar el organismo porque tomamos cualquier cosa, sin pensar o entender que estamos ingiriendo.
Volviendo al tema de las refresquerías, tristemente las nuevas generaciones prefieren un producto envasado cargado de preservantes, azúcares y sabores artificiales antes que una de las bebidas arriba indicadas. Sin duda alguna, esto nos lleva a un solo resultado: el peligro de extinción de las refresquerías tradicionales.
Arroz con piña
Ingredientes:
3 litros de agua
4 onzas de arroz
½ piña pelada y en trozos
la cáscara de la piña
5 clavos de olor
10 pimientas dulces
canela en rajas al gusto
azúcar
vainilla o frambuesa (opcional)
Preparación:
A fuego medio en 1½ litros de agua ponga todos los ingredientes hasta que reviente el arroz y deje enfriar. Saque la cáscara de piña y las especias. Licue finamente todo el cocido y cuele, agregue el resto de agua y ratifique el punto de dulzor. Agregue vainilla o frambuesa si así lo desea.