En Nicaragua y el mundo son variadas las opiniones sobre cómo debe ser conmemorado el «Día de los Santos Inocentes», cada 28 de diciembre, posterior a las festividades navideñas, porque, aunque es una tradición de origen religioso, está marcada por una jornada llena de bromas en la que las personas acostumbran hacer «inocentadas».
Pero, más allá del jolgorio que actualmente puede caracterizar esta fecha, tiene un trágico trasfondo oscuro y cruel que recuerda la matanza de los niños menores de dos años nacidos en Belén, ordenada por el Rey Herodes, con el objetivo de acabar con la vida de Jesús de Nazaret o Niño Dios, considerado el Mesías.
El Evangelio según San Mateo capítulo 2 versículo 16 explica que la matanza de los niños sucedió tras la visita de los tres Reyes Magos —Melchor, Gaspar y Baltasar—, a Herodes, quien les pidió que fueran a buscar al Mesías, sin embargo los sabios no regresaron, lo que provocó la irá del emperador, quien acto seguido mandó a matar a todos los niños menores de los dos años que habitaban en Belén y así asegurar la muerte de Jesús.
Textual en Mateo 2:16-18 se lee «Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos se enojó mucho y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos».
¿Porqué se hacen bromas el Día de los Inocentes?
Con el tiempo esta celebración dejó de ser luctuosa y se convirtió en una festividad alegre, para festejar a los monaguillos y los niños de los coros religiosos en las iglesias. Posteriormente adquirió también un sentido folclórico, dando origen a las bromas o inocentadas que se suele jugar en esta fecha.
Esta fecha asimismo, coincidió con una celebración conocida como “La fête de Fous” o fiesta de los locos, que se caracterizaba por el jolgorio, que se desarrollaba principalmente en Francia. En algunos países como Estados Unidos, Bélgica, Reino Unido se celebra El Día de las bromas cada primero de abril, una celebración que se relaciona con la adopción tardía del calendario gregoriano.
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En este día, incluso es común ver que algunos medios de comunicación internacional publiquen noticias falsas que por lo irrealizables que parecen, inmediatamente se asocian a la efeméride. Este acto también lo suelen protagonizar personajes de la farándula, figuras públicas y ciudadanos comunes, que ponen a relucir su creatividad, todo esto, con el objetivo de tomar a alguien como ingenuo, como los tres Reyes Magos lo hicieron con el emperador Herodes.
Una de las bromas de 2020 en redes sociales fue la solicitud de la Guardia Civil Española para buscar un oso en motocicleta.
La Guardia Civil, que es una asidua en estas bromas en redes sociales, publicó el 28 de diciembre de 2020 con mucho humor una imagen de un oso conduciendo una motocicleta, siendo supuestamente el oso Yogui de los dibujos animados, que se ha escapado del parque Jellystone.
El cuerpo armado pidió colaboración ciudadana para localizarlo y poder detenerlo: «El Seprona de la Guardia Civil está buscando a un oso antropomorfo que ha sustraído la motocicleta amarilla de uno de los visitantes del parque de Jellystone. Salió corriendo diciendo: «Ey, Ey, Ey, Ey, Ey!»
El llamado del Papa Francisco
El 28 de diciembre de 2016, el Papa Francisco escribió una carta a todos los obispos en este día para hacer llamar la atención sobre el llanto de estos niños inocentes que resuena siempre en la liturgia de esos días de Navidad. “La Navidad, mal que nos pese, viene acompañada también del llanto. Los evangelistas no se permitieron disfrazar la realidad para hacerla más creíble o apetecible. No se permitieron realizar un discurso «bonito» pero irreal. Para ellos la Navidad no era refugio fantasioso en el que esconderse frente a los desafíos e injusticias de su tiempo”, escribió el Papa.
Recurriendo al relato del evangelista Mateo, el pontífice refirió la presencia del “gemido de dolor de las madres que lloran las muertes de sus hijos inocentes frente a la tiranía y ansia de poder desenfrenada de Herodes”. “Un gemido que hoy también podemos seguir escuchando, que nos llega al alma y que no podemos ni queremos ignorar ni callar”. “Hoy en nuestros pueblos, lamentablemente –y lo escribo con profundo dolor–, se sigue escuchando el gemido y el llanto de tantas madres, de tantas familias, por la muerte de sus hijos, de sus hijos inocentes”, denunció Bergoglio.
Desde esta reflexión, invitaba el Papa a los obispos a proteger la vida de los inocentes, a tener el “coraje de protegerla de los nuevos Herodes de nuestros días, que fagocitan la inocencia de nuestros niños. Una inocencia desgarrada bajo el peso del trabajo clandestino y esclavo, bajo el peso de la prostitución y la explotación. Inocencia destruida por las guerras y la emigración forzada, con la pérdida de todo lo que esto conlleva. Miles de nuestros niños han caído en manos de pandilleros, de mafias, de mercaderes de la muerte que lo único que hacen es fagocitar y explotar su necesidad”, indicaba en su carta.
