Monseñor Silvio José Báez. LA PRENSA/Archivo

Obispo Báez exhorta a policías y militares a no ser «cómplices de gobernantes autoritarios y corruptos»

Aunque Báez no especificó a qué gobernante iba dirigido su mensaje, desde el 2018 el religioso ha mantenido una postura crítica contra el régimen de Daniel Ortega

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, utilizó como parábola la cita bíblica que se encuentra en el Evangelio de Lucas, capítulo 7, donde habla que Jesús sanó al siervo de un centurión, para exhortar a quienes forman parte de un cuerpo policial o de un ejército a no ser cómplices de «de gobernantes autoritarios y corruptos», durante la misa dominical en la Parroquia Santa Agatha en Miami, Estados Unidos, donde reside.

Aunque Báez no especificó a qué gobernante iba dirigido su mensaje, desde el 2018 el religioso ha mantenido una postura crítica contra el régimen de Daniel Ortega, señalada de cometer crímenes de lesa humanidad durante el contexto de las protestas, donde fueron asesinados más de 350 ciudadanos a manos de la Policía y grupos paramilitares, según concluyó un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

«Quienes forman parte de un cuerpo policial o de un ejército no tienen por qué ser crueles, ni por qué estar al servicio de tenebrosos grupos de poder político y económico. También ellos pueden acoger a Dios en su corazón y encontrar el camino de la alegría si renuncian a reprimir al pueblo, si siguen su conciencia recta y dejan de ser cómplices de gobernantes autoritarios y corruptos», exhortó Báez durante la homilía del tercer Domingo de Adviento.

Agregó que renunciar a la violencia «es también una expresión concreta de la fe y un camino hacia la alegría».

El obispo de la Iglesia católica en Nicaragua, a su vez mencionó la exhortación que hace el profeta Sofonías al pueblo a vivir en «alegría», sin embargo enfatizó que la alegría a la que se refiere el profeta no es una alegría «ingenua», como tampoco un «solapado gozo egoísta».

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«No es la alegría de quien vive de espaldas a la realidad ignorando a los demás. Ni la alegría del cínico que ríe con las lágrimas de las víctimas. Se trata de la alegría del creyente que conoce la fatiga de vivir, la noche oscura de la fe y el dolor de la cruz, pero sabe que está en manos de Dios que no lo abandonará», reflexionó.

A inicios de abril de 2019, el cardenal Leopoldo Brenes y el obispo Báez anunciaron en una conferencia de prensa que el Papa Francisco pidió que el obispo auxiliar se trasladara a Roma para asumir funciones que no se especificaron. Dejó el país el 23 de abril de ese año.

Tras su estadía en Europa, Báez regresó al continente americano para participar en formaciones propias de su congregación religiosa. En una entrevista a un medio independiente aseguró que nunca estuvo en el Vaticano. El obispo radica en Miami desde 2019.

Monseñor Báez celebra los domingos misa en la iglesia Santa Agatha, parroquia a cargo del sacerdote Marcos Somarriba,

El país que se debe de construir

Por su parte, monseñor Rolando José Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, se preguntó «¿Qué país deberíamos construir los nicaragüenses y qué caminos debemos emprender para alcanzarlo?» y su vez se contestó que, en principio esta aspiración exige extirpar de la mente, «como si fuera un tumor maligno», todo aquello que destruye el proyecto de ser un país y una sociedad mejor.

«No nos ayuda la deshonestidad, la mentira, extorsión, la falsa denuncia, la injuria, difamación, el enjaular las ideas (…) El octavo mandamiento prohíbe falsear la verdad en las relaciones con el prójimo, prohíbe el falso testimonio, una afirmación contraria a la verdad posee una gravedad particular cuando se hace públicamente, cuando es pronunciada bajo juramento, se trata de perjurio y compromete gravemente el ejercicio de la justicia y la equidad de la sentencia pronunciada por los jueces», señaló durante la homilía este domingo en la catedral San Pedro de Matagalpa.

«El respeto a la reputación de las personas prohíbe el juicio temerario que admite como verdadero sin tener fundamento para ello un defecto moral en el prójimo», agregó.

«Todos ellos, en conjunto, anula el proyecto común de ser una sociedad respetuosa de las personas y sus derechos, por el contrario, es fundamental que en todas las reuniones humanas según la doctrina social, la solidaridad se presente como principio social y como virtud moral», concluyó.

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