Onofre Ramírez le levanta la mano a Kevin Traña, declarador ganador por descalificación

Onofre Ramírez le levanta la mano a Kevin Traña, declarado ganador por descalificación. LAPRENSA/CORTESÍA

Onofre Ramírez empaña la posible pelea del año

“Hoy he visto cómo un esclavo se volvía más poderoso que el emperador de Roma”, decía Lucilla en la película El Gladiador, refiriéndose a Máximo sobre Cómodo en el Coliseo. La noche del viernes en el Gimnasio Nicarao vimos cómo el no favorito (Kevin Traña) remaba contra la corriente para construir un triunfo sobre el candidato a ganar la eliminatoria de título nacional, Darwin Martínez

“Hoy he visto cómo un esclavo se volvía más poderoso que el emperador de Roma”, decía Lucilla en la película El Gladiador, refiriéndose a Máximo sobre Cómodo en el Coliseo. La noche del viernes en el Gimnasio Nicarao vimos cómo el no favorito (Kevin Traña) remaba contra la corriente para construir un triunfo sobre el candidato a ganar la eliminatoria de título nacional, Darwin Martínez, pero apareció la figura del réferi, Onofre Ramírez, quien se hizo protagonista con sus medidas extremas, primero quitándole dos puntos a Martínez y luego descalificándolo por tirar el protector bucal en el último asalto (round 10). El desenlace le quitó brillo al combate, pero no a la capacidad de resistencia del muchacho conocido como “el Príncipe”.

Vimos dos combates en uno. Durante los primeros cuatro de los cinco asaltos iniciales, Darwin Martínez, conocido como Finito, le sacaba fácilmente el combate a Traña. Hacía un buen manejo de la distancia, se desbordaba en precisión, descargaba con furia su mano izquierda y martillaba con la derecha, hacía alardes del cruzado y por momentos del upper cut. Traña tenía el mérito de resistir como un tanquecito recibiendo el bombardeo y soportando las combinaciones. Era evidente la gran preparación física.

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A partir del sexto episodio todo fue cambiando. Traña no tenía que exprimirse a fondo para perseguir a Martínez porque lo tenía en frente, ya el aire no le daba para seguir haciendo movimientos de piernas. Martínez se parqueó a intercambiar en corto, lo cual no le favorecía por su extensión de brazos, dejó de mover la cintura y los golpes del Príncipe se hacían más efectivos. Traña empezó a ganar cada asalto por su laborioso trabajo de resistencia, a pesar de ello, la dinamita siempre estuvo en los puños de Finito, quien tambaleó en dos ocasiones del combate a Traña, sin embargo, le faltó el tercer pulmón para continuar el golpeo y consumar el nocaut.

En el sexto episodio Onofre empezó a estorbar en el destino de la pelea. Le quitó un punto a Martínez por perder el protector bucal, luego le restó otro punto en el octavo por la misma razón y en el décimo Onofre se hartó y descalificó a Martínez, despojando al público de un asalto novelesco que apenas empezaba. Aunque era evidente el agotamiento de Finito, dos de las cuatro veces que tiró el protector bucal no fue simplemente porque sí, sino por golpes de Traña, pero a Onofre no le importó y se hizo protagonista del combate. En mi tarjeta, desobedeciendo la pésima actuación del réferi, Traña estaba arriba por un punto entrando en el último asalto, bien podía ratificar su triunfo o ser empatado por Martínez, quien se vio molesto al igual que su entrenador Marlon Amador con Onofre.

A pesar de la sombra del réferi, no hay duda que la noche del viernes el “esclavo” Traña se hizo emperador sobre el ring ante el gran favorito y, aunque tapa su boxeo carente de técnica y endeble defensa con mucho coraje, este triunfo será un empujón a seguir mejorando.

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