Xavi debuta con triunfo como DT del Barcelona. LAPRENSA/AFP

¡Ha nacido “la flor de Xavi”! vuelve la ilusión en Barcelona, pero no el juego

Los 74 mil espectadores en Barcelona cruzaban los dedos. Si fuera Koeman el técnico lo hubiesen crucificado por el sufrimiento, pero es Xavi y hay que darle tiempo

Recibimiento de ídolo al llegar al Camp Nou, estadio desbordado en su primer partido (74 mil) y debuta en el derbi contra el Espanyol.  Xavi Hernández tenía un peso similar al de Atlas tratando de sostener el mundo sin haber corrido un solo minuto. En los primeros cuatro, ya se saboreaba el encanto de la mano del novel técnico: pases al primer toque, presión alta, recuperación constante de la pelota, posesión con progresión, apertura del campo, buena conducción con precisión del esférico, pero se encontró con un muro. El Espanyol blindó su defensa con cinco hombres atrás que se multiplicaban dejando solo a Raúl de Tomás en ataque, no obstante, todo cambió en la segunda parte. El duelo se puso patas arriba para los culés que ganaron milagrosamente (1-0) gracias a ‘la flor de Xavi’ (suerte).

 El Barcelona picó piedra en los primeros 45 minutos, debía cruzar muralla. Xavi lo entendió. Depay fue el primero en intentarlo, luego Busquets, un robo de Nico tras error del arquero de Diego López en el pase, pero no cayó el gol. Espanyol tuvo en Raúl de Tomás (RDT) la mejor del primer acto después del error de Mingueza, exquisites en el manejo de la pelota y una facilidad para pelear solo contra el mundo, Tomás disparó con peligrosidad, pero Piqué logró desviar. En el primer tiempo Xavi supo de la importancia de recuperar a Dejong y lo consiguió, sumado con un espartano Gavi por extremo. El partido tenía truco, el Barcelona se vio muy bien en parte porque el Espanyol le cedió la pelota y se replegó, demostrando una gran capacidad de cambiar de estrategia cuando apareció el gol de penalti de Depay (46’).

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En la segunda parte, el Barcelona fue todo lo que no quiere ser: desorganización por la presión del rival, pérdida de intensidad por agotamiento, defensa de algodón ante el mínimo ataque e incapacidad de generar opciones contundentes. Xavi tendrá que moldear mucho barro. No hay discusión de la superioridad del Espanyol, pasó de defenderse agrupándose atrás a lanzarse desbocados por el empate, pero los escritores del destino querían darle una sonrisa al debutante. Tomás estrelló en el poste un tiro libre, también un cabezazo con salto a lo Cristiano, lo intentó luego de un error de Mingueza en la recepción, sin embargo, tampoco entró.

Con la salida de Busquets el Barsa se convirtió en una silla con tres patas y casi se quiebra. Dimata pudo colocar el empate por el Espanyol tras un centro que lo dejó solo ante Ter Stegen, decidió picarla y se fue a un lado. Los 74 mil espectadores en Barcelona cruzaban los dedos. Si fuera Koeman el técnico lo hubiesen crucificado por el sufrimiento, pero es Xavi y hay que darle tiempo. Al menos parece haber vuelto la ilusión con Abde, Nico y Gavi, no el juego.

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