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Es claro que el boxeo de ahora no es una colección impresionante de estrellas como lo fue en el pasado; que cada vez se extraña más a aquellos gladiadores legendarios que atrapaban nuestra admiración por su arrojo sin límites, pero de eso a considerar que Saúl «Canelo» Álvarez es un mal pugilista, es otra cosa.
Lo que pasa es que jamás estamos de acuerdo con el presente. Y al Canelo, seguramente se le reconocerá la grandeza que efectivamente ha cultivado, cuando baje del entarimado por última vez. No importa que sea la cara del boxeo en la actualidad, el púgil más reconocido y valorado. Para algunos siempre está en deuda.
Pero si también se cuestionó en su momento a Alexis Argüello, Julio César Chávez y Román «Chocolatito» González solo por mencionar tres pugilistas de diferentes épocas, pero igualmente extraordinarios. De los tres se dijo que les escogía los rivales con cuidado extremo y que los enfrentaron a más de un bulto.
Sobre el Canelo pensé lo mismo, que era más un producto de la mercadotecnia que suele ofrecer más y entregar menos, que un auténtico guerrero de esos que infunden temor en el corazón de sus rivales y júbilo entre sus seguidores, mientras ofrecen batallas épicas que persisten por siempre en la memoria.
El Canelo se ha dedicado a superar a cada uno de los rivales que le han puesto enfrente y eso incluye a verdaderos guerreros como Gennady Golovkin o Sergey Kovalev, experimentados luchadores como Miguel Cotto o Shane Mosley, sin dejar por fuera a Callum Smith, Austin Trout y Amir Khan, solo por mencionar algunos.
Sí, también enfrentó a oponentes discretos como en su época también los tuvieron Argüelllo, Chávez o González, pero una figura de la trascendencia del Canelo no tiene ese crecimiento o sostenibilidad si no hay talento y agallas que lo hagan permanecer en la consideración popular por más publicidad que se le haga.
La noche del sábado, había 16,586 fanáticos en la arena del MGM Grand en Las Vegas y muchos millones siguiéndole a través de la televisión, mientras trataba de resolver el boxeo defensivo y veloz de Caleb Plant, quien hizo una buena presentación antes de ser cazado por un gancho de izquierda y un upper de derecha que lo envió a la lona.
Álvarez fue frío y paciente mientras minaba a un rival que ofreció un ejercicio de habilidad y movimiento que parecía que lo mantendría a salvo de un nocaut. Sin embargo, como buen animal de caza, el Canelo intuyó la dificultad de Plant y se le fue encima para rematarlo como correspondía en una situación como esa.
Ahora tiene todos los títulos de las 168 libras (AMB, CMB, OMB y FIB) y ha mejorado su récord a 57-1-2 con 39 nocauts en una carrera que ha sido exitosa y durable, y que ha sido alterada solo por su revés ante Floyd Mayweather Jr. en el 2013, cuando a sus 23 años, no pudo descifrar el boxeo horroroso del púgil de Grand Rapids, Michigan.
Nadie consigue la aprobación unánime en una carrera, no importa el ámbito en el que se desarrolle, pero los tiempos futuros sostendrán el legado del Canelo como el más grande pugilista de esta época, a pesar de que como ocurrió con Argüello, Chávez o González, siempre habrá quienes piensen diferente y tienen derecho a dar sus opiniones.
Ahora se habla de la posibilidad de verlo contra David Benavidez o Jermall Charlo, incluso, el propio Golovkin, pero es seguro que ni pasando sobre ellos, como pasó en su momento sobre Smith, Kovalev y Billy Joe Saunders, será suficiente para convencer a los incrédulos que solo podrán apreciarlo cuando cuelgue los guantes.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
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