Tras una prolongada ausencia, Kevin Gadea volvió al montículo y lo hizo muy bien

El espigado derecho registró 2.61 en 41.1 innings con 58 ponches, en una llamativa actuación para un lanzador que estaba en pausa desde 2016

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Es difícil por ahora saber qué es lo próximo para Kevin Gadea, el espigado tirador derecho de los Yanquis de Nueva York, pero seguramente su futuro es menos incierto de lo que fue en los pasados cuatro años, cuando estuvo alejado del beisbol debido a una seguidilla de lesiones que lo privaron incluso de ser big leaguer.

Gadea, de 26 años, viene registrar una tremenda temporada con los Patriotas de Somerset, en la Liga del Noreste, categoría AA. Su balance fue de 2-1 y 2.61 en 28 actuaciones en las que acumuló 41.1 innings, solo toleró 29 hits, permitió 12 carreras, dos jonrones, con 23 bases, 58 ponches y 1.26 en su whip.

Kevin volvió a ponchar a mucha gente. Su frecuencia de «fusilados» por cada nueve episodios fue 12.63, mejor incluso que la tuvo en 2016 (12.45) cuando fue seleccionado en el draft de la Regla V por Tampa Bay desde Seattle y estaba saludable. Cinco años después regresa y lo ha vuelto a hacer bien en un nivel superior.

Donde Gadea tiene trabajo por hacer es en su puntería. En los 41.1 innings de labor, obsequió 23 bases por bolas, eso es aproximadamente 5.01 boletos por juego de nuevo episodios, inferior a la frecuencia de 1.83 bases que tuvo en 2016, cuando «fusilaba» bastantes bateadores y casi no obsequiaba transferencias.

Este es un aspecto vital para un relevista (que ponche bastante y no ponga a gente a circular), porque de él se esperan soluciones a lo inmediato. Pero claro, tras una pausa tan extensa como la suya, cirguías y hasta la cancelación de una temporada por la pandemia, deben tener alguna repercusión en este desasjuste.

Además de eso, Gadea tuvo dos ascensos a Triple A este año y lo hizo muy bien. En dos partidos con el Scranton, lanzó cinco entradas, solo toleró un hit, cedió una carrera que fue sucia, con una base y cinco ponches. De tal manera que su efectividad quedó en 0.00 en este plantel, que es la antesala de las Grandes Ligas.

Gadea también salvó un juego y sostuvo la ventaja (holds) en siete ocasiones, pero sobre todo, se mantuvo saludable todo el año y hasta con la Selección Nacional lanzó en el Preolímpico. De tal modo que fue un brazo confiable y tuvo salud. Así que lo más probable es que continúe en la brecha hacia las Mayores.

Este tirador, nacido en Estelí, pero residente en Matagalpa, fue firmado al inicio por la organización de los Marineros a través de Nemesio Porras y Luis Molina en 2013 y luego de registrar 9-1 y 2.65 en 71.1 innings en la Liga de Verano de Venezuela, fue promovido a la Liga Arizona, en Estados Unidos.

Las lesiones lo afectaron en las dos temporadas siguientes y hasta sufrió una democión a República Dominicana, pero en 2016 mejoró de regreso a EE.UU con 4-1 y 2.36, más 95 ponches en 68.2 innings y solo 56 hits permitidos. De ahí lo tomó Tampa Bay en la Regla V y casi lo convierte en big leaguer.

De nuevo las lesiones lo afectaron. Estuvo una temporada rehabilitándose antes de ser sometido a una cirugía Tommy John que extendió la pausa, pero que lo ha traído de regreso al beisbol en la organización de los Yanquis, donde todo indica que ha causado buena impresión y debe estar de vuelta en 2022.

Gadea ciertamente parece un lanzador muy cercano a las Grandes Ligas. Solo le falta el acelerón final.

Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR

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