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Sandor Guido ha pasado de ser casi la reencarnación de Noel Areas y candidato al monumento en León, a ser señalado como el culpable de la discreta actuación de los felinos, equipo al que llevó a múltiples títulos hace poco.
Ningún mánager en toda la historia de nuestro beisbol había tenido un arranque tan exitoso como el de Guido, que ganó cetros en el beisbol Sub23, Pomares, la Liga Profesional, Serie Latinoamericana y hasta en la propia Selección Nacional.
Sin embargo, ha dejado de ganar y le ha llovido críticas y señalamientos, mientras se desvanecen las opciones de otro cetro con los Leones, un equipo de buen talento, pero que repentinamente parece un grupo lleno de dudas.
¿Qué pasa en realidad en los Leones? Después de hacer consultas con personas vinculadas directamente al equipo, hay tres variables: el ambiente interno es terrible. Los jugadores no solo se consideran mal pagados, sino que también creen que son maltratados por la directiva.
En segundo lugar, la directiva se molesta porque no ve en los jugadores una buena actitud y eso es un factor que no motiva a brindarles las mejores condiciones en todo, porque el concepto es que no se lo han ganado.
Y tercero, hay por lo menos dos coaches que no tienen una buena relación con Sandor, que fueron impuestos por la directiva, y le hacen la vida imposible. Es más, trabajan para que el equipo falle y cambien al mentor.
De tal manera, que en ese contexto, no importa qué tanto talento que se tenga a mano: nada va a funcionar. A menos que se aborde el tema a profundidad y se tomen las medidas correctivas antes de sufrir otro descalabro.
León pasó de conquistar el título con solvencia contra el Bóer en 2019, generando la sensación de que estábamos ante el surgimiento de una dinastía, a ser eliminado en la primera vuelta en 2020, en un colapso espectacular.
El León tiene buenos jugadores, pero no funciona como equipo. Artilleros del calibre de Enmanuel Meza (.385), Norlando Valle (.315), Wendley Ocón (.328) y Marvin Martínez (.276) son bateadores probados.
Lo mismo pasa con el staff de picheo: Junior Téllez (8-8 y 2.28), Fidencio Flores (5-8 y 2.92), Osman Gutiérrez (7-6 y 3.17) y Bryan Torres (4-5 y 3.85), más Joaquín Acuña (9-9 y 1.85), quienes muy son competentes, pero vuelan bajo.
De tal modo que a menos que la directiva decida arreglar el asunto con seriedad y corregir a la inmediato, la caída que llevan va a ser irreversible y eso sería lamentable para un equipo con seguidores tan fervientes.
Deberían dejar a Sandor escoger su personal, hablar con los jugadores y modificar el tratamiento hacia ellos, y los jugadores, tienen que cambiar de actitud. Si desean mejoras, deben demostrar que las merecen.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
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