La dura infancia de Christiano Fernandes Da Lima lo transformó en la persona que es y en futbolista profesional. Nació con muchas limitaciones en una humilde familia de Santa Luzia do Norte, municipio de Alagoas, Brasil. La muerte de sus abuelos maternos Hosana y José, con quienes vivió hasta los 14 años, transformó su mundo en un año de improvisto. «Mi abuela era como mi mamá. Fue duro», recuerda el jugador que en ese momento tuvo que elegir entre andar en la calle en un camino de perdición o meterse de lleno al futbol. «Cambié mi mentalidad de niño a hombre para cambiar la vida de mi familia», recalca.
El Centro Sportivo Alagoano, mejor conocido como CSA, le dio la oportunidad de cambiar su vida a los 16 años, aunque no tenía dinero para ir a entrenar. Caminaba en el asfalto por una hora bajo un sol de 31 grados. Eran 12 kilómetros diarios, ida y vuelta, para entrenar con la juvenil. «Pasaban vehículos y no me daban raid. Llegaba cansado, pero tenía un objetivo de ser jugador de futbol y cambiar la vida de mi madre. No importaba entrenar con hambre porque tenía más hambre de ser futbolista», afirma uno de los capitanes del Managua FC.
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Ahí llegó sin nada, solo con el deseo de salir adelante. En su primer torneo le regalaron unos tacos de hierro que le inflamaron los tobillos. «No pude salir al otro juego», recuerda Christiano, quien siempre jugó con zapatos prestados o los usados que no utilizaban los jugadores del primer equipo y que entregaban al utilero para los juveniles. A los 17 años firmó su contrato profesional, empezó a vivir en el centro de entrenamiento del club para saltar de la cama a las prácticas y compraba sus zapatos. «Mi mamá Eliane lloraba porque estaba lejos y pasaba un mes sin llegar a la casa, pero tenía un sueño», enfatiza.
«Tengo mucho orgullo de mi infancia y sacrificio», asegura Christiano, quien llegó al primer equipo del CSA, donde jugó en la tercera división de Brasil. Debutó a los 18 años contra Botafogo, uno de los clubes referentes, en el Maracaná en la Copa 2007. «Fue uno de mis sueños. Ahí jugaban jugadores importantes y mi ídolo, Dodo, la estrella del equipo. Fue una emoción enorme entrar y pararlo», recuerda el contención como el partido más importante para su familia y carrera porque a partir de ahí los técnicos confiaron en él y empezó a jugar.
Caminar solo en el asfalto, vivir alejado de su familia desde niño forjó su carácter y se convirtió en su motor. «Soy un hombre realizado, pero no completamente», señala Christiano, quien se esfuerza cada día por ser mejor persona y ser un ejemplo para los niños. «Tengo muchos sueños: ahorita ser campeón con el Managua, volver a jugar a Brasil en primera, segunda o donde empecé. Espero Dios me regale esa oportunidad», confiesa el futbolista de 35 años.
Perfil personal
Christiano Fernandes llegó al futbol nicaragüense en la temporada 2015-16. En su primer torneo en el Real Estelí se destacó como el mejor contención del campeonato. En la campaña siguiente aterrizó en el Managua FC, donde se ha convertido en ídolo y figura, siendo uno de los mejores extranjeros que han venido en los últimos seis años. Ha ganado tres títulos —dos de Liga y uno de Copa—, dos de ellos con los Leones Azules. De acuerdo con Soccerway, ha disputado 191 partidos y 41 goles, la mayoría (150/30) con el Managua, en la Liga Primera.