No siempre a la altura de su prestigio en esta Eurocopa, la campeona del mundo Francia afronta un octavo de final asequible, este lunes (1:00 p.m.,) contra Suiza en Bucarest, para disipar dudas y lanzar su conquista, a pesar de las lesiones.
Las veladas rumanas presentan temperaturas más suaves que las noches húngaras, algo que «a priori» le vendrá bien a unos «Bleus» con ganas de cambiar de aires tras su estancia en Budapest en la fase de grupos.
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Los hombres de Didier Deschamps llegan a la cita revitalizados luego de cinco días de descanso, y probablemente con los colmillos afilados a medida que cada partido cobra una importancia decisiva.
«Ahora lo sabemos, o seguimos o nos volvemos» a casa, confesaba Paul Pogba después del Portugal-Francia del miércoles pasado (2-2). El centrocampista no ha olvidado que su equipo se soltó las riendas en octavos de final del Mundial de 2018 ante Argentina (4-3), después de una primera fase sin brillo.
Pero, tres años después, Deschamps debe lidiar con el cansancio de sus tropas y con los diferentes problemas físicos.
España vs. Croacia
Tras el vía crucis en forma de crisis de Covid-19 en la preparación y una primera fase marcada por el sufrimiento extremo hasta el tercer partido, la inexperta España se libera en octavos de la Eurocopa el lunes (10:00 a.m.,) en Copenhague ante la renacida Croacia.
Al «descorchar la botella de cava», como definió el seleccionador Luis Enrique el triunfo 5-0 ante Eslovaquia, las lágrimas de Sergio Busquets, nuevo capitán en este torneo por la baja de Sergio Ramos, ilustraron el sufrimiento de la Roja.
Un positivo del medio del Barcelona había lastrado completamente la preparación y condicionó los dos primeros partidos, saldados con angustiosos empates en Sevilla.
Aluvión de críticas a los jugadores, centradas principalmente en la falta de gol de Álvaro Morata, escaso entusiasmo de los aficionados y quejas de los propios futbolistas por el estado del césped de La Cartuja completaron el sainete.
Un avión a Copenhague y la Roja, plagada de jugadores inexpertos en grandes torneos, deja atrás un ambiente irrespirable. Le espera el coqueto Parken Stadion y un subcampeón del mundo que siempre da la cara en los grandes escenarios.