A punto de tomar el avión que lo llevaría de regreso a Cuba, el estelar lanzador antillano Lázaro Blanco tomó la decisión de no viajar y se quedó en los Estados Unidos para comenzar una nueva vida, aún si esto implica no jugar más al beisbol.
Blanco, quien además jugó en la Liga de Beisbol Profesional de Nicaragua con León, fue uno de tres cubanos que desertaron del equipo en el Torneo Preolímpico de las Américas, en la Florida, Estados Unidos. El prospecto César Prieto fue el primero, apenas aterrizó el equipo en suelo americano y más tarde lo hizo el sicólogo del equipo, Jorge Siles Figueroa.
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A diferencia de Prieto, quien apenas dobla la curva de los 20 años de edad y tiene potencial para buscar una jugosa firma profesional, Blanco cuenta con 35 años de edad y aunque sigue siendo de los principales brazos de Cuba, su futuro es incierto al estar próximo a su declive.
De cualquier modo, Blanco tomó la decisión, que él mismo confiesa es dura porque deja atrás a su familia.
“Son decisiones que uno toma. No la tomé antes cuando vine por primera vez a Estados Unidos a los 26 años de edad, pero uno nunca sabe cuando la dicha es buena. Me siento seguro de lo que hice. Es duro dejar atrás a la familia y amigos, pero tomamos esta decisión para salir adelante”, dijo Blanco a un periodista de Telemundo.
Blanco está claro que a su edad es difícil aspirar a un contrato profesional, que es el principal objetivo de los peloteros que han desertado y que aspiran a ganar millones de dólares.
“Estoy dispuesto a jugar en cualquier liga o trabajar en cualquier cosa, no solo de beisbol, que lo llevo en la sangre desde niño. Lo más importante es la decisión tomada por mí y mi familia”, agregó.
Blanco es un tirador que tardó un poco en madurar, pero cuando hizo los ajustes correctos se convirtió en el mejor pícher de la isla.
Hasta los 25 años edad, tenía balance de 20 victorias y 32 derrotas en su carrera en el beisbol cubano, pero dio un salto en 2012 al registrar balance de 17-10 y desde entonces nadie lo paró, transformándose en el brazo número uno de la Selección hasta su salida y también demostrando su clase en la Serie del Caribe y la Liga Independiente Can-Am.
Ahora probablemente no tiene tiempo para emprender un camino que lo lleve a las Grandes Ligas y seguramente se moverá en circuitos independientes de los Estados Unidos o el Caribe. Y ya veremos si es posible que regrese a Nicaragua, en donde los Leones de León ya lo habían anunciado para la próxima temporada.