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Médicos despedidos arbitrariamente en junio de 2020 presentaron demanda de reintegro laboral, sin embargo, no tuvieron solución. LA PRENSA/R. FONSECA/ARCHIVO

Así es como el régimen de Ortega ha callado la voz del gremio médico nicaragüense

Médicos independientes realizan una retrospectiva de la situación gremial y señalan que el proceso de la represión vienen desde que Ortega volvió al poder en el 2007

El gremio médico nicaragüense vive uno de sus peores momentos: represión, censura, amenazas y despidos. El pilar principal del sistema de salud ha venido flaqueando ante el poder represivo de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, lo que lo ha llevado a «acomodarse» a las circunstancias del país, comparten médicos despedidos por el Ministerio de Salud (Minsa), quienes también señalan que el personal sanitario está sobreviviendo a como puede.

El Covid-19 vino a complicar más las condiciones de los trabajadores de la salud —quienes ya enfrentaban la represión gubernamental desatada en 2018—, quienes quedaron a la deriva; desprotegidos, expuestos al contagio y relegados en el proceso de la vacunación anticovid. Denunciar esta situación o el mal manejo del régimen sobre la pandemia les ha costado acoso, amenazas y despidos masivos.

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«Como existe una vigilancia férrea a través de la administración, organismos de dirección de cada unidad y sobre todo del sindicato Fetsalud (Federación de Trabajadores de la Salud), ahora los médicos lo están haciendo (denunciar) de forma clandestina», expone el doctor José Luis Borgen, despedido en el 2018 por atender a pacientes heridos durante las protestas antigubernamentales y denunciar la represión orteguista.

Denuncias bajo anonimato

El anonimato ha sido el refugio seguro de muchos médicos que laboran en el sector público —o que han sido despedidos— y están inconformes con el actuar de las autoridades, pero no pueden denunciar públicamente a título personal la situación por temor a represalias del régimen.

Recientemente en las redes sociales circuló un video de un grupo de personas vestidas de batas blancas y con uniformes como los de trabajadores de la salud, haciéndose llamar «médicos en rebelión». Los ciudadanos denuncian, con los rostros cubiertos, usando emblemas sandinistas y la bandera rojinegra sobre una mesa, el ocultamiento del impacto real de la pandemia en el país y reprochan que el régimen no le haya dado prioridad al sector salud en la vacunación contra el Covid-19, además de la irresponsabilidad de promover el contagio en sus actividades masivas en medio de un rebrote del virus.

Durante todo el proceso de vacunación, el Minsa ha aprovechado para politizar el evento. Denuncias de médicos independientes apuntan que las dosis eran solo para un grupo reducido. Foto tomada de El 19 Digital

Aunque se desconoce la autoría del video o la autenticidad del grupo que se proclama «médicos en rebelión», para la doctora Anely Pérez, secretaria de la Unidad Médica Nicaragüense (UMN), esas declaraciones son válidas y verdaderas, porque retratan la realidad que vive el país y concuerdan con las demás denuncias que recibe en anónimo de parte de otros colegas dentro del sector público.

«A mí me llamó una doctora de manera anónima que quería que denunciáramos que la vacunación era por lista. Es una doctora de primera línea —porque le dicen (los del Minsa) que (la vacunación) no será para todo el personal de salud, solo al de primera línea— y ella trabaja en la unidad de cuidados intensivos (UCI), haciendo turnos y viendo a pacientes con Covid y no estaba en la lista; y desconoce hasta el momento los criterios del porqué ella no fue vacunada y otros sí, entonces, ¿te imaginás el descontento que debe haber en los hospitales ahorita?», señala Pérez.

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«Me han llamado personas del sistema (de salud) que me dicen ‘denuncien por nosotros’, porque ellos tienen terror de hacerlo, no quieren quedarse sin trabajo, no quieren exponer a su familia; no es a todo el mundo que le gusta salir del anonimato para denunciar a este gobierno, por la represión que conlleva», añade.

Ortega desarticuló sindicatos independientes

Lo que actualmente sufre el gremio médico nicaragüense es parte del «proceso progresivo» de represión que se viene agudizando desde el 2018, considera el infectólogo Carlos Quant, uno de los doctores despedidos del Hospital Manolo Morales en el contexto de la pandemia. Pero él realiza una retrospectiva de la situación y señala que el deterioro del sector salud viene desde que Ortega volvió al poder en el 2007.

De acuerdo con explicaciones de los médicos, en ese año el Ministerio de Salud «en contubernio» con el Ministerio del Trabajo empezaron a desarticular todos los sindicatos independientes de Fetsalud, como por ejemplo el de Prosalario y de la Federación independiente de trabajadores de la salud, y luego despidieron a todos los dirigentes sindicales. Actualmente se mantiene la Fetsalud, pero este obedece al alineamiento orteguista.

«Hubo resistencia (de los sindicatos), pero ellos (el régimen) ya estaban en el poder y desde entonces empezaron a hacer limpieza de todos los trabajadores que no eran adeptos al partido de gobierno», comparte el doctor Borgen.

«Para dar un referente, en el (Hospital) Manolo Morales había movimientos médicos pero inmediatamente se desarticuló, y de esa manera obligaron a que los médicos se dispersaran. Esto fue muy temprano en la toma del poder del sandinismo, que toda organización de médicos independientes se fue desarticulando y fue un método que incluyó prebendas, cargos, expulsiones. Todo esto se vio agudizado con la crisis de 2018», relata por su parte el doctor Quant.

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De acuerdo con la Unidad Médica Nicaragüense, desde el 10 de junio de 2020 hasta la fecha, se han despedido a 27 trabajadores de la salud del sector público. LA PRENSA / Archivo/ R. FONSECA.

En el 2018, cientos de trabajadores de salud fueron despedidos por atender heridos durante las protestas contra el régimen orteguista y por no estar de acuerdo con la orden del Minsa de dejar morir a las víctimas «opositoras». En junio de 2020, la dictadura Ortega Murillo volvió a despedir masivamente por razones políticas a médicos especialistas de diferentes hospitales en el país.

Los afectados denunciaron en su momento que el despido era arbitrario e injustificado, ya que el verdadero motivo fue por donar equipo de protección personal a sus compañeros de trabajo —debido a que el Minsa no proveyó de equipos— y exigir al régimen actuar con beligerancia ante una pandemia que avanzaba mientras el Minsa se empeñaba en negar.

La dictadura Ortega Murillo ha sometido al gremio médico al silencio, ya que desde el 2007 cerró todas las puertas que tenía el personal para protestar y censuró todo tipo de protestas en el sector salud, dejando atrás las huelgas con las que los trabajadores de la salud demandaban —en gobiernos anteriores— un mejor salario o mejores condiciones laborales.

El doctor Borgen aclara que el gremio ha sido maltratado durante todos los gobiernos. “En ambos se ha recibido represión”, indica el médico; sin embargo, enfatiza que en los gobiernos de derecha “nunca se reprimió tanto como en este actual gobierno de izquierda”.

“Este gobierno sandinista nos ha reprimido, encarcelado, nos ha enjuiciado y criminalizado. Muchos médicos han sido golpeados de forma salvaje (…) además es el único gobierno que ha exiliado forzosamente, asediado y reprimido a la familia de los trabajadores de la salud, además de expulsar a estudiantes de medicina, a quienes les han truncado continuar su carrera”, sentencia.

El doctor Borgen recuerda que durante el gobierno de Arnoldo Alemán, cuando el gremio realizó una huelga por el mejoramiento de salario, se llegó a una negociación (aunque no se cumplió); y luego con el gobierno de Enrique Bolaños, también hubo una huelga —que duró seis meses— y protestas sin que la Policía los reprimiera.

Médicos mantienen lucha

Las fuentes médicas coincidieron que el sistema de salud se ha «desnaturalizado» por razones políticas y mientras predomina el clientelismo, la calidad del sistema de salud ha venido disminuyendo. Sin embargo, coinciden en que aunque predomina el temor y se han «acomodado» a las condiciones del país, consideran que el gremio buscará la manera de denunciar los atropellos que realizan al sector.

«Me parte el alma porque el médico y personal de salud son mal pagados, trabajan muchísimo y encima de eso ahora no solo es el miedo a la pandemia, a contagiarse y morir, sino el miedo de reclamar por condiciones para trabajar dignamente, por supuesto que la presión es terrible (dentro de las unidades)», expresa la doctora Pérez.

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«Los trabajadores de la salud no han dejado de protestar contra las políticas del gobierno, contra la represión, contra la dictadura y ahora con el mal manejo de la pandemia, lo que ha pasado es que ahora se ha ido acomodando a las circunstancias que actualmente vivimos (…) Esto es una lucha de todos los días, posteriormente vendrán luchas mayores», concluyó Borgen, quien recordó que desde el anonimato o desde el exilio, el personal sanitario sigue denunciando y trabajando por la salud de la población.

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