Un imparable de Edgard Montiel en la sexta entrada frente al relevista Jhordy Olivas, en el primero de un doble juego entre Bóer y Rivas, la noche del viernes en el estadio Yamil Ríos, de los sureños, lo convirtió en el bateador número 63 de mil hits en los 50 años de la historia moderna del beisbol nacional.
Con el aterrizaje de Montiel, se pueden armar siete lineups de bateadores de mil hits en nuestro beisbol, pero en medio de la muchedumbre, el artillero del Bóer tiene algo que lo separa del resto. Es apenas el segundo bateador que llega a los mil cohetes con un mismo uniforme.
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Ese raro récord solo lo había sido posible por el rivense Adolfo Álvarez, quien al momento de pegar el hit mil de su carrera, en 1996, todos los había dado con los sureños. Ahora tiene la compañía de Montiel, quien debutó con el Bóer en 2006 y jamás de ha puesto otro uniforme en los campeonatos nacionales, aunque tuvo la interrupción de dos años mientras estuvo firmado por los Cardenales de San Luis y luego se perdió la mayor parte de una temporada al marcharse al beisbol italiano.
Álvarez consiguió sus mil hits con el Rivas entre 1981 y 1996. Este era un tirador zurdo de lo más intimidantes de finales de los setentas e inicio de los ochentas, y también recibía tiempo de juego como jardinero. Cuando su brazo sufrió una lesión de la que no se pudo recuperar como para volver a la colina, se dedicó a tiempo completo como bateador y es el único caso en la historia de nuestro beisbol que ha sido campeón en efectividad y más tarde campeón de bateo.
Debería haber más casos de bateadores que hubieran llegado a mil hits con un solo equipo, pero por ejemplo el Torneo Selectivo de 1984 obligó al rivense Juan Cabrera a jugar con los Orientales, que estaban compuesto por los mejores peloteros de Granada, Masaya, Carazo y Rivas, y lo mismo ocurrió con el leonés Julio Medina, que jugó con el Occidental, a donde fueron reunidos los felinos y los chinandeganos.
Nemesio Porras construyó una espectacular carrera con el Bóer, pero pocos saben que su debut en 1985 fue con el equipo Industriales de la Coip, que el año siguiente se fusionó con la tribu.
En tanto, el leonés Henry Roa y el masaya Norman Cardoze “mancharon” su registro al reforzar al Bóer en 1994 y el Rivas en 1991, respectivamente, sino hubieran llegado a los mil cañonazos con un solo uniforme.
Los rivenses Alberto Padilla y Jorge Talavera iban camino a los mil hits con el equipo de su ciudad, pero Rivas no participó en los torneos de 1998 y 1999, así que ambos emigraron a los Búfalos primero y luego a Granada, para juntos regresar en el 2000 y conectar el imparable mil con los sureños.
Sea por el motivo que fuera, Álvarez y Montiel son los únicos entre un universo de 63 bateadores, en hacer su recorrido hasta los mil imparables con un solo equipo.
Resultados
Bóer y Rivas dividieron y la serie terminó empatada a dos triunfos. Este viernes, a primera hora el Bóer se impuso 5-4, con todo y que Juan Diego Montes se voló la cerca por tercer juego consecutivo, pero en el de fondo, los sureños ganaron 5-1, con una estupenda labor de Carlos Estrella en el box, más el cuadrangular 14 de Luis Montealto, quien se coloca a uno del líder, Ramón Flores.
León sacó chispas con Matagalpa, que ganaron el primero 14-7, pegando 18 de los 33 hits en el juego y sobreviviendo a dos cuadrangulares de Norlando Valle. Los felinos se impusieron 9-3 en el segundo.
Madriz le sacó dos de cuatro juegos a Jinotega, que perdió una enorme oportunidad de mejorar en la tabla al enfrentar al equipo más perdedor de la liga. Dividieron el jueves y lo mismo ocurrió el viernes, al ganar Jinotega el primero 6-4, pero caer a segunda hora 6-1.
Boaco barrió a Zelaya Central el viernes con marcadores de 5-4 y 13-5, y ganó la serie tres a uno. Luis Jarquín y el recién inscrito Wilfredo Amador se repartieron los triunfos.