Disculpas para quienes lo merecen

Sin analizar el contexto político sobre las razones de las cuales no se pudo llegar a un acuerdo para una alianza, ya que habrá muchos artículos y reportajes sobre eso, pondré mis cartas sobre la mesa y diré, sin rodeo alguno, que debido a la falta de tomar en cuenta a quienes realmente pusieron el pecho para Nicaragua y entender que por ellos se tenía que unir, la llamada “oposición” a la dictadura ha defraudado a la patria.

¡Así de sencillo! Han quedado mal con quienes merecen algo mejor de lo que les han dado. Se les debe disculpas por las acciones e inacciones de individuos que pusieron sus intereses políticos y personales primero y que nunca tuvieron las ganas de ceder o lograr algo tan necesitado y deseado por la gran mayoría… la unidad.

Por lo tanto, aquí estoy para pedir disculpas, ya que algunos no lo harán por orgullo y soberbia.

Pido disculpas a las Madres de Abril por haber defraudado su lucha incansable por la justicia de las muertes de sus hijos y familiares. La dictadura las persigue aún después de ser responsables de los crímenes atroces sobre personas que simplemente pensaban distinto. Ellas tendrán que seguir llorando mientras algunos siguen desviando la ruta.

Pido disculpas a los cientos de asesinados por no poder honrar sus actos y su muerte. Sus verdugos aún no recibirán su merecido y todavía no podrán tener un descanso digno.

Pido disculpas a los más de 100 presos políticos que siguen sufriendo en el sistema penitenciario y los que hoy viven bajo casa por cárcel. Quienes supuestamente los representan les quedaron mal al gritar por su excarcelación, pero a la hora de llegar a un acuerdo, sus nombres dejaron de ser alzados. Seguirán recibiendo tortura bajo pésimas condiciones y su fe será puesta a prueba día tras día.

Pido disculpas a los miles de exiliados que han buscado refugio bajo otra bandera, pero quienes tristemente añoran su patria. Son ellos que tendrán que seguir sobreviviendo en un país ajeno por ser perseguidos políticamente. Muchos no podrán volver a sus hogares y familias y hasta quizás perderán la esperanza de un feliz retorno a la tierra que los vio nacer.

Pido disculpas a la juventud nicaragüense, los que aún estudian bajo un sistema educativo politizado y los que han perdido la oportunidad de culminar sus estudios universitarios. El futuro de Nicaragua tendrá que seguir bajo un adoctrinamiento debilitante que continuará fomentando a la pobre calidad de educación primaria y secundaria en las escuelas públicas, creando como resultado a profesionales de baja eficacia y pobre pensamiento crítico, obedeciendo a quienes creen ser los salvadores de un país que más bien han desmoralizado.

Pero ¿saben quiénes también han aportado al desánimo? Los que tomaron el timón de la ruta —queramos o no— y a través de mesas de negociaciones, pronunciamientos y desacuerdos por ser de un espectro político distinto, tener una diferencia sexual o religiosa —como si esas cosas se preguntaban en las marchas o tranques—. También son ellos quienes llevaron al país entero a este punto tan triste.

Quizás algunos lleguen a levantar la cabeza para disculparse con el pueblo. La verdad es que hay personas que sí dieron algo para que la unidad se pudiera concretar, pero también hay otros —a criterio de individuos que merecen opinar mucho más que yo— que deberían dejar de ser vistos en público por un rato… Nicaragua no quiere saber de ellos.

El autor es maestro y escritor.

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