No más fraudes…

Y no hago referencia solo a las maniobras mafiosas de las personas que tienen, en estos momentos, las cuerdas del Consejo Supremo Electoral… me refiero también a todas las personas que hacen el juego, precisamente, a esos mafiosos, pues lo único que saben es olfatear el dinero con el que sueñan ensanchar sus bolsillos; es lo único que esperan, perdiendo el tiempo, en todos estos movimientos y componendas.

¡Cuánta irresponsabilidad!… ¡cuánta frivolidad!… ¡cuánta banalidad!… un ochenta por ciento del pueblo pidiendo a gritos que se unan, los que supuestamente desean un cambio justo y duradero, y ellos sordos a las demandas desesperadas de la población que ya no soporta tanta injusticia, tanta falta de respeto a la persona, tanta hambruna, tanto robo descarado y… tanta burla. ¿En qué piensan?… parece que más bien ¡no piensan!… ya estamos hartos de tanto fraude y ¡no solo en las urnas electorales!… es también la respuesta de tantos que solo piensan en sus diputaciones, en sus magistraturas, en sus asesorías, en sus “colas”. Es increíble cómo ha crecido, en mi país, el afán por tener más y más plata para bacanalear, para sentirse superior a los demás, para andar por las calles como sapos engreídos, con el buche y la panza llenos de porquerías.

Y muchas más personas muriéndose de hambre, en todo el país. Los que supuestamente están buscando la unidad, para lograr cambios sustanciales en nuestro país, no acaban de deponer sus intereses personales por los millones de personas que aguardan sus decisiones. Tanta prepotencia, tanta altivez, tanto considerarse superior a los demás que les ruegan pensar un poco en la miseria en la que está hundida la mayoría de la población. Están buscando votos, entiendo yo, y les pregunto: ¿y quién da su voto?… ¿acaso no son las personas las que emiten los votos?… entonces, ¿qué clase de comunicación mantienen con las personas y cómo las escuchan? Esas personas que están negociando, me pregunto: ¿qué tanto están negociando?… ¿por qué llevan tanto tiempo?… si todos tenemos la misma meta, ¿por qué tanta palabrería?… eso ya no puede ser diálogo, es monólogo con su propio egoísmo.

Me conmueve leer, en las redes sociales, personas muy variadas que, a mi entender, son verdaderas patriotas. Animan continuamente, a los “negociadores”, a pensar en sus conciudadanos, a escuchar los lamentos, a tener compasión de los presos políticos, tanta gente que ha sufrido y sigue sufriendo por obtener la libertad y justicia básicas para desarrollarse como persona. “Solamente una vida, vivida en favor de los otros, es una vida que vale la pena vivir”. Albert Einstein.

Otra pregunta para los líderes políticos: ¿qué los detiene para simplemente abrir sus corazones y decir sí a Nicaragua y su pueblo?… ninguno es propietario del país y de su gente. Víctor Hugo ha escrito que “cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga”… ¿por dónde andamos nosotros?… ¿por qué tanta resistencia?… ¿por qué somos tan tontos de pensar que somos importantes?… ¿qué es lo que no queremos soltar?… hacemos el teatro simulando que somos imparciales y que queremos lo mejor para el país y su pueblo pero, realmente, somos ignorantes al pretender salvar un país sin estar dispuesto al sacrificio personal.

No todo está perdido. El pueblo nica pasará la cuenta a los que no han querido escucharlo y esto se verá a medida que se acerca la fecha de la contienda electoral. Me alegro estar del lado de los que sufren tanta injusticia de parte de algunos. ¡Veremos lo que ocurre en estos meses!

Ciudadana a favor de la vida, la justicia y la democracia.

La autora es psicóloga.

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