Sin unidad pedimos, con unidad exigimos

Los niveles de asedio de la dictadura en contra de los nicaragüenses en general son inéditos, nunca se habían vivido. Las promulgaciones de nuevas leyes represivas, las interpretaciones de las normas jurídicas solamente a favor de la dictadura son aberrantes y descaradas. Los encarcelamientos sin procesos judiciales, la falta de justicia con los crímenes de lesa humanidad, entre muchas otras cosas, hacen que la unidad en un solo bloque entre las verdaderas fuerzas opositoras sea indispensable.

El que entiende la política y conoce al dictador sabe que la ruta que nos hace falta por recorrer para llegar a la verdadera democracia y rescatar a nuestra Nicaragua del cáncer que nos aqueja como nación es larga y dolorosa, no solamente se trata de que la dictadura pierda las próximas elecciones y entregue el ejecutivo, sino en desmontar el sistema que lo ha mantenido en la palestra política, manteniendo a los nicaragüenses como una especie de rehenes por más de cuarenta años, sistema cuyos sostenes principales han sido la corrupción y represión. Las consecuencias han sido incalculables hundiendo al país en un enorme atraso en los diferentes ámbitos tales como económico, educativo, salud, etc.

Imaginemos por unos instantes el perder las supuestas elecciones de noviembre próximo y que estas fueran reconocidas internacionalmente, ¿qué efecto produciría en los nicaragüenses? ¿No causaría acaso un profundo arrepentimiento de los políticos? ¿No sería un error histórico monumental? ¿No causaría un rechazo por parte de la población en contra de los políticos? ¿Por qué ponerse en esa posición? ¿Es que acaso no ven que la unidad tiene mucho poder y que es la única arma cívica en donde las estrategias de la oposición tendrían una mayor eficacia y contundencia? A mayor opresión por parte del orteguismo, mayor unidad entre todos los nicaragüenses, la opresión es directamente proporcional a la unidad, pero ¿cuántas más vidas tenemos que perder? ¿Cuánto más tiempo tendrá que pasar para que al final entendamos y nos unamos?

Ya la dictadura está acelerando los tiempos del proceso de elección, como era de esperarse, y el hecho de que la oposición perdió el tiempo en unirse, la hace parecer desorientada. Muchas acciones dentro del proceso hubieran resultado rápidas y fáciles de alcanzar con una unidad previa. Cito como ejemplos, el hecho que hubiera sido fantástico la entrega de una lista consensuada y única de candidatos para el Consejo Supremo Electoral, sin duda, esto abonaría a la democracia. La premura del periodo de inscripción de alianzas de dos semanas es otra de las trampas de la dictadura en esa dirección y que seguro vendrán muchos otros retos que con unidad se hubieran sorteado con mejores resultados de los que se ha observado hasta el momento. Digo todo esto no para llorar sobre la leche derramada sino para que tengamos conciencia y que entendamos que la unidad es crucial, de que es hora de deponer actitudes y atavismos del pasado en pos de la patria. ¡El momento es hoy! ¡Es ya! ¡Es por Nicaragua y el futuro de todos!

Por otro lado, es apropiado referirme al gran impacto causado por el rechazo de todos los candidatos de oposición a la reforma electoral que la dictadura impulsa. Esta es una pequeña muestra que juntos podemos más y enciende una pequeña llama de esperanza para la mayoría del pueblo que espera impacientemente en el momento en que se diga, unidad.

Es increíble como una simple premisa a veces es bien complicada de obtener, ¿será que somos los nicaragüenses los que complicamos todo? Dicen por allí que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, puede ser que algunas veces sea así, pero en Nicaragua ha sido la clase política tradicional la que mayoritariamente ha mal dirigido al pueblo y condenado al país.

Debemos de comprender que las elecciones de noviembre próximo, si es que la dictadura da garantías, son igual de importantes que las de 1990, por lo tanto no se puede perder de vista el único objetivo que es recobrar la democracia. La unidad es el vehículo para esto, la unión es tan importante como tener un partido para correr en las elecciones, así es como se debe de ver la unidad. Los otros temas caerán por añadidura.

No es momento de arrogarnos el papel de jueces y examinar si algunos hicieron bien o mal en el pasado o que si estamos de acuerdo con comunista, sandinista, MRS, católico, cristiano, etc. Lo que en realidad hay que examinar es la determinación, el compromiso y lealtad a la causa de querer salir de la dictadura. ¡Eso es lo verdaderamente importante! No podemos perder el norte. Pareciera que no hemos reparado en comprender que tan importante es la unidad y el poder que esta tiene, debería de ser el primer paso a seguir ante cualquier dictadura. Estar unidos nos da mayor seriedad e importancia internacional que desemboca en mayor apoyo de países amigos, unión nos da mayor contundencia y coordinación nacional con el pueblo, incluso nos protege hasta cierto punto ante los ataques a los de DD. HH. que la dictadura viene practicando sistemáticamente ante una población indefensa.

Mucho se ha hablado sobre si ir a elecciones sin garantías aduciendo pretextos que hay que ir para demostrar el fraude, o no perder la personería jurídica de los partidos, etc. Este tipo de comentarios solo demuestra debilidad por falta de unidad, estoy seguro que si estuviéramos unidos en un solo bloque, podríamos elevar nuestra voz y exigir cambios. Si no hay reconocimiento internacional el ir a unas elecciones sería una actitud convenenciera, conformista, derrotista al mejor estilo del zancudo.

Sin unidad pedimos, con unidad exigimos. ¿Qué queremos?

El autor es exsecretario general del Ministerio de Defensa (1999). Exsecretario general del Ministerio de la Familia (2001).

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