Daniel Ortega: es hora que te vayas

La dictadura es un sistema de gobierno o régimen gubernamental donde todos los poderes del Estado se concentran en un individuo, un grupo o un partido. El dictador no permite la oposición a sus acciones y a sus ideas, tiene poder y autoridad absoluta. Se trata de un régimen no democrático, antidemocrático y autocrático, donde no existe la participación del pueblo. En Nicaragua esto es lo que se está viviendo exactamente con la dictadura de Daniel Ortega y su grupo de compinches.

A través de la historia de la humanidad ha quedado demostrado que ninguna dictadura ha permanecido en pie para siempre dominando a un país y a su pueblo, excepto una que otra que llevaron al precipicio a una nación entera. Por muy cimentado que esté un sistema dictatorial en la fuerza militar la estrepitosa caía es inevitable. La sabiduría popular dice que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resiste. Quien más sabe que en un abrir y cerrar de ojos ya no va a estar en el poder es el mismo dictador y su séquito de cómplices.

A todo dictador por muy fuerte que aparente ser, le espera el despeñadero como desenlace final de su mandato. Ningún dictador quiere salir por las buenas, eso muy poco ocurre. A todo dictador le persigue la salida trágica cuando se ve cara a cara con el pueblo o la acción en su contra de las fuerzas armadas. Toda dictadura ha construido su poder en los ejes del mal, le han dado prioridad a las aspiraciones personales, familiares, la corrupción y el querer dominar en todos los aspectos al país, desatendiendo las demandas de la ciudadanía.

Daniel Ortega es el más cruel de los dictadores que se ha registrado en nuestra historia Patria. Primero fue en el primer mandato, del setenta y nueve cuando triunfó la revolución al noventa y ahora del 2007 al 2022 que es cuando debe terminar su periodo, pero esto no es posible que ocurra, si sabemos que tiene el poder electoral a sus órdenes y en todas las simulaciones de los procesos electorales que se han celebrado durante este periodo no ha habido nada de transparencia, las irregularidades y fraudes han sido más que evidentes y demostrado. Ambos periodos han sido los más oscuros que han marcado nuestra historia.

No podemos olvidar la arremetida de las fuerzas paramilitares comandadas por la pareja dictatorial en el año 2018. Este es uno de los episodios más triste y sangrientos que la tiranía ha hecho contra el pueblo. En la rebelión cívica de abril cuántas vidas de jóvenes asesinadas se contabilizan por solo el hecho de manifestarse en las calles y pedir libertad y un cambio de rumbo del país, acciones que fueron condenadas por los gobiernos democráticos del mundo y organismos de derechos humanos, y que los hechores gozan de impunidad porque son los mismos del gobierno.

El pueblo se ha venido manifestando en todo momento en pleno derecho que le consigna la Constitución Política en contra de las arbitrariedades que ha venido cometiendo la dictadura. Desde que asumieron el poder hemos retrocedido vertiginosamente, no ha habido avance en la mejoría de la vida colectiva. Las demandas, tales como la falta de una democracia auténtica, un verdadero Estado de derecho, generación de empleo para que el pueblo deje de migrar, libertades cívicas plenas, divisiones de poderes, que hayan elecciones libres y honestas ha llevado al pueblo a no quedarse callado y pedir la salida de la dictadura.

El país no aguanta más, la lucha del pueblo y por sacar a la dictadura está vigente, no podemos dar marcha atrás cuando los principales afectados son la mayoría, los de abajo. La dictadura parece que estuviera dispuesta a todo menos a dejar el poder que ya no le pertenece, cada vez más endurece medidas para mantener intimidado a un pueblo que tiene sed de libertad. Por el bien de Nicaragua, dictador Daniel Ortega es hora que te vayas ya sea permitiendo elecciones libres y transparentes o dando paso a un gobierno de transición después de tu renuncia. Por el bien de esta Patria que la ha sometido a lo más vil de la represión y la pobreza, por estas y muchas barbaridades más, debe irse. Nicaragua es de los nicaragüenses.

El autor es escritor y poeta nicaragüense

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