Dirigentes y precandidatos presidenciales de las dos plataformas principales de la oposición a la dictadura, Alianza Ciudadana y Coalición Nacional, han reaccionado con cautela a la aprobación de las contrarreformas electorales y la integración del nuevo Consejo Supremo Electoral, hecho a la medida exacta del interés de Daniel Ortega de reelegirse una vez más en noviembre próximo, en elecciones amañadas.
Sin embargo, los dirigentes de la oposición que ha escogido la vía cívica para enfrentar a la dictadura y tratar de sacarla del poder, no renuncian a esta estrategia a pesar de la reforma electoral regresiva y la integración del nuevo CSE con servidumbre del régimen.
El coordinador de la Alianza Cívica que es parte de la Alianza Ciudadana, José Dávila, dijo en el programa Esta Noche de la revista Confidencial, que la oposición no debe darse por derrotada. “No tenemos que parar la lucha ni las presiones por elecciones libres y transparentes. (Ni dejar de) insistir en los llamados a la comunidad internacional para que ponga sus buenos oficios para presionar al gobierno”, aseguró Dávila, dirigente de la corriente socialcristiana que se opone claramente a la dictadura,
En la acera de la Coalición Nacional, el político liberal José Pallais que en esa plataforma opositora representa al partido Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN), sostuvo en el mismo medio: “Tenemos que apurar el proceso de unidad. Ya no hay excusas. Es la única forma para tener una estrategia definida para enfrentar el acoso a la democracia, para golpear más a la dictadura”.
También los precandidatos presidenciales de la oposición reaccionaron a la aprobación de las reformas electorales orteguistas, y la integración del nuevo CSE, señalando que es necesario seguir luchando por elecciones libres y limpias. Y que, por lo tanto, aunque no se descarte no hay que apresurarse a hablar de que no se debe participar en los comicios de noviembre.
Juan Sebastián Chamorro, uno de los precandidatos presidenciales de la Alianza Ciudadana, dijo en su sitio web que abstenerse le haría el juego a Ortega, más bien es necesario defender el derecho de votar y con el voto popular masivo hacerle frente al fraude de la dictadura.
Por su parte, Félix Maradiaga, precandidato presidencial en el lado de la Coalición Nacional, opinó que “el régimen quiere robarse las elecciones y ante la intención de imponerse a la fuerza la respuesta debe ser la unidad de todos los nicaragüenses y todas las fuerzas políticas”. Y en términos parecidos se pronunció Miguel Mora, también precandidato en la Coalición Nacional.
Ciertamente, se ve claro que la intención de Ortega es que en las elecciones de noviembre como “oposición” solo participen sus aliados y los “candidatos de zacate”. El dictador sandinista promueve la abstención opositora porque así podría ganar la elección, inclusive sin necesidad de fraude, con una enorme “mayoría” de votos.
Tienen razón los que dicen que no hay que ponérsela fácil a Ortega. Pero lo primordial es lograr la unidad de la Alianza Ciudadana y la Coalición Nacional. La unidad es indispensable para darle ánimo a la mayoría de ciudadanos que están desilusionados e indecisos y por separado no apoyan a ningún partido o alianza opositora.