Una pequeña erupción volcánica proseguía este sábado en Islandia a unos 40 km de la capital, Reikiavik, sin más consecuencia que la de provocar, por primera vez en 800 años en ese sector del país, un río de lava y magma rojo incandescente.
Tras una intensa actividad sísmica desde hace tres semanas y una alerta de erupción, un torrente de lava brotó el viernes a las 8:45 p.m., hora local, de una grieta en el suelo en Geldingadalur, cerca de la montaña Fagradalsfjall, iluminando la noche con una nube roja.
«Lo más probable es que la erupción disminuya, que su potencia se reduzca lentamente y que termine en unos días», declaró Kristin Jonsdottir, una responsable del Instituto Meteorológico de Islandia, en una rueda de prensa.
A new video of the eruption at Geldingardalur valley in Reykjanes peninsula. Taken from the Coast Guard helicopter. #Reykjanes #Eruption #Fagradalsfjall pic.twitter.com/B862heMzQL
— Icelandic Meteorological Office – IMO (@Vedurstofan) March 19, 2021
El sistema volcánico de Krysuvik, que no tiene un cráter principal, se encuentra al sur de la montaña Fagradalsfjall, en la península de Reykjanes, en el suroeste de Islandia. El lugar de la erupción se halla a unos 5 km tierra adentro.
«Es como una bañera en la que la lava puede desbordarse lentamente», apuntó Magnús Tumi Gudmundsson, geofísico de la Universidad de Islandia.
«Todo apunta a que [la erupción] se ralentizará, pero es difícil decir a qué velocidad», agregó.

En las localidades de los alrededores, la población respiraba aliviada, después de tres semanas de sismos en la zona, algunos de magnitud 5.
«Creo que estamos entusiasmados porque no es grave, nadie está en peligro […] es, sobre todo, bueno para el turismo, así que es perfecto», dijo a la AFP Sigurdur Kristmundsson, responsable del puerto de Grindavik, el municipio más cercano a la erupción.
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Aeropuerto en funcionamiento
El aeropuerto internacional islandés de Keflavik y el pequeño puerto pesquero de Grindavik se hallan a pocos km de distancia, pero la zona está deshabitada y no se prevé que la erupción suponga un peligro.
De momento el tráfico pudo proseguir en el aeropuerto de Keflavik.

La zona lleva semanas bajo una mayor vigilancia porque el 24 de febrero se registró un terremoto de magnitud 5.7 cerca del monte Keilir, en las afueras de Reikiavik.
A este terremoto le siguió un número inusual de temblores menos fuertes: más de 50,000, la mayor cantidad desde que comenzaron los registros digitales en 1991.
Desde entonces la actividad sísmica se ha desplazado varios kilómetros al suroeste, centrándose alrededor de la montaña Fagradalsfjall, donde se ha detectado magma a solo un kilómetro bajo la superficie terrestre durante los últimos días.