Cristiana: la escogencia más indicada

No trato, mucho menos lo pretendo, descalificar a todos los aspirantes presidenciales que, teniendo una comprobada membresía democrática, pudieran, o pueden participar de candidatos en las elecciones generales del próximo 7 de noviembre. Pero de todos ellos, para mí Cristiana Chamorro Barrios se alza como una potencial candidata ganadora, dadas las calidades intelectuales, morales, y personales que le distinguen dentro del linaje familiar.

Ante la contienda electoral que se avecina, se vuelve muy necesario promover todo lo que sea posible, una figura humana de esa condición que represente las aspiraciones del pueblo, de esta Nicaragua tan sufrida que a plazo inmediato hay que imprimirle otro rostro; una imagen diferente donde todos nos sintamos iguales ante la ley, teniendo por consecuencia una administración de justicia que vele por las necesidades de nuestra sociedad.

En Cristiana se resumen los valores de la mujer que busca lo mejor para este país, y ella desde la libre tribuna del pensamiento nacional, como lo es y ha sido siempre LA PRENSA, ha venido demostrando con su talento y su pluma, las inquietudes que abriga en su espíritu hacia la patria que comprende su dilatada labor; la tarea de la palabra escrita cual vocación de honor que ha nacido y se ha encarnado en su destacada personalidad.

Cristiana es el modelo de mujer que urge tener Nicaragua como presidenta; una dama por excelencia que posee la honestidad ciudadana necesaria para dirigir los destinos de la nación. Y llevarla por los nuevos caminos de una franca y verdadera fraternidad donde la paz y el sano entendimiento sean el norte en la constante búsqueda del bien para que esta República sea efectivamente eso, como constantemente lo demandaba el Mártir de las Libertades Públicas y Héroe Nacional, doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, una República en la cual desde las ventanas de la historia soplen otros aires y los rostros frescos de la juventud embellezcan su fisonomía.

Nicaragua está a tiempo de salvarse; todos tenemos el compromiso de restablecerla construyendo la democracia, y dejando atrás las insensatas teorías de doctrinas importadas que solamente daños incalculables le han ocasionado. Preparémonos todos, uniendo voluntades. No aticemos con las pasiones torpes divisiones, pensemos que para Nicaragua tenemos obligaciones y deberes que cumplir. Al amparo de la Bandera Azul y Blanco, que es el distintivo de nuestra nacionalidad, sepamos con clara conciencia estar prestos, y puntuales, para ejercer el derecho al voto en la convocatoria eleccionaria del 7 de noviembre, y darle a Nicaragua la valiosa oportunidad de volver a ser un país libre, en el cual las esperanzas se hagan realidades y pueda ocupar un lugar destacado en el concierto de los países civilizados.

El autor es periodista de Somoto.

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