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Ocho años después de ofrecer un recital boxístico, en el que se mezcló lo físico y la inteligencia casi en la misma proporción, envuelto todo por un escalofriante drama, Román “Chocolatito” González y Francisco “el Gallo” Estrada están listos para la segunda parte del duelo.
¿Serán capaces de repetir una batalla como aquella de ribetes épicos en la que se sucedieron uno tras otro trepidantes asaltos? Es difícil. El tiempo ha pasado para ambos y la experiencia podría imponer la prudencia sobre la agresividad, pero nunca se sabe. A lo mejor vamos a volver a ver un duelo electrizante.
Incluso, a través del video que conserva con nitidez un combate en el que se muestra una maestría en cuanto a planteamientos estratégicos, manejo de las distancias, combinaciones, movilidad y entradas a la línea de fuego, es difícil no emocionarse. La magia, el coraje y la voluntad de hierro de ambos pugilista, está contenida ahí.
Tienen que verlo. No importa que hayan visto la pelea, pero es que ahora, sin la atmósfera del momento, sin la tensión de no saber qué es lo que viene a través de cada vibrante asalto, van a tener un mejor juicio y llegarán a conclusiones más precisas sobre un combate que aún genera polémicas sobre quién lo ganó.
Estoy entre quienes vieron ganar a González, pero aquel combate pudo irse hacia cualquier lado. Un arranque intenso para el Gallo, quien disparaba y se movía, mientras el nica atacaba sin precisión y mucho menos potencia en esa parte inicial de la pelea en la Sports Arena, en Los Ángeles, California.
Estrada ganó los primeros cuatro asaltos. Se apoyó en su izquierda para mantener a Román a distancia y flotando, mientras lo atacaba con la derecha en los bajos. Al nica le costó entrar en esa dinámica, hasta que al fin lo descifró en el quinto y poco a poco comenzó a darle vuelta a una pelea que iba cuesta arriba.
Los siguientes tres asaltos mostraron al Chocolatito en su esplendor: feroz con sus combinaciones prolongadas de ganchos y uppers y arrinconando al Gallo contra las cuerdas. Lo sacó del centro del ring, un sitio donde no le estaba yendo bien por la movilidad del azteca, quien hacía fallar al nica en la parte inicial.
El oleaje ofensivo siguió con un Estrada escapando de las cuerdas y obligando a Román a perseguirlo, pero sin rehuir al intercambio si las circunstancias obligaban. El mexicano pareció en un segundo aire y exigió al nica hasta el sufrimiento, mientras entre ambos electrizaban las tribunas por los intercambios.
Fue ahí cuando Román apuró el paso y colocó toda la carne en el asador para sellar un triunfo a base de talento y recursos, pero sobre todo, gracias a su corazón guerrero que le hizo salir a flote en medio de tanta dificultad generada por un Gallo intenso, determinado y sin temor para entrar al terreno minado.
El próximo 13 de marzo, Román y Estrada volverán a cruzar metralla en otro duelo de desenlace incierto, quizá ambos sin la intensidad y sin el fuego que los movió en 2012, pero con el corazón, las agallas y la sabiduría al tope. Así que vamos a estar atentos para ver qué pasa entre estos dos gladiadores de verdad.
En esta época en la que los pesos más grandes generan decepción, el «Chocolatito» y Estrada están listos para darle al boxeo una refrescante ola de esperanza en medio de los escombros.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
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