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La fase de vacunación inició este martes 2 de marzo, a personas con enfermedades crónicas. LA PRENSA / Tomada de El 19 Digital

CCM: primera fase de vacunación contra el Covid-19 debe enfocarse en «reducir la mortalidad»

Insisten en que la vacunación debe ser "proactiva, no pasiva", de lo contrario se está atentando contra la cobertura que se desea alcanzar para inmunizar a la población

En medio del hermetismo estatal, Nicaragua inició este martes 2 de marzo la vacunación «voluntaria» contra el Covid-19, con el antídoto ruso Sputnik V. Las primeras dosis fueron aplicadas a pacientes con insuficiencia renal crónica que se atienden en los centros de hemodiálisis de los hospitales Cruz Azul y Antonio Lenín Fonseca, en Managua. A ellos se sumarían los pacientes con cáncer y cardiopatías.

Ante esto, especialistas del Comité Científico Multidisciplinario (CCM) insisten en la urgencia de contar y conocer el plan de vacunación que se enfoque en «reducir la mortalidad» en Nicaragua. Recalcaron que la vacunación debe darse de manera proactiva y no pasiva, de lo contrario se está atentando contra la cobertura rápida que se desea alcanzar: la inmunización para un total de cinco millones de nicaragüenses.

«Este es un programa priorizado y es urgente, estamos en ascenso de casos y fallecidos, pero sobre todo Nicaragua, que es un país de alta mortalidad —sospechosa— por Covid-19, dado los datos a los que hemos tenido acceso y por el análisis de mortalidad y lo que nos sigue informando el Observatorio Ciudadano. Por lo tanto, es un país de alta mortalidad, es urgente, muy urgente, reducir mortalidad y ese es el objetivo de la primera fase», apuntó el salubrista Carlos Hernández.

El salubrista afirmó que en el país se atraviesa una situación «sui generis» —excepcional o muy singular entre el resto de casos—, con relación a lo establecido por la Organización Mundial de Salud (OMS) para controlar la pandemia: iniciar la vacunación sin un plan oficial público y sin campaña de información para la población, a pesar de las cifras independientes que muestran alta mortalidad sospechosa por Covid-19, señala Hernández.

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Voluntariedad no debe suprimir la urgencia

«Nos preocupa la insistencia marcada en el concepto de voluntariedad, los programas de vacunación por norma, política y por ser parte de un problema severo en el país y el mundo, son voluntarias y gratuitas. Aquí le han puesto programa de vacunación ‘voluntaria’ contra el Covid-19, eso nos preocupa».

Por su parte, el epidemiólogo Leonel Argüello refirió que en el país se está viendo la vacunación voluntaria como «un programa tradicional y que no se tiene prisa», cuando verdaderamente lo que «aquí hay es una urgencia de vacunar lo más rápido para evitar muertes».

Primeras personas vacunadas con Sputnik V contra el Covid-19 en Nicaragua. LA PRENSA / TOMADA DE BARRICADA
Primeras personas vacunadas con Sputnik V contra el Covid-19 en Nicaragua. LA PRENSA / TOMADA DE BARRICADA

El doctor Argüello recalcó que en plena pandemia del Covid-19, el mensaje que se está trasmitiendo con el término «vacunación voluntaria» es que «si querés vacunate, y si no no. El papel del Gobierno no es esperar que la gente de forma pasiva llegue. ¡No! El rol del Gobierno es (garantizar) que todas las personas, ya sea por exposición —personal de salud— o enfermedades crónicas, asistan a vacunarse. Esta oferta debe ser proactiva, no pasiva, sin esperar que los pacientes lleguen, de lo contrario, se está atentando contra la cobertura rápida que se desea alcanzar».

Ambos especialistas manifestaron que en el país hay una gran necesidad de vacunación debido a que nunca ha existido una campaña nacional de concientización para protegerse del virus, y de información sobre la vacunación; tanto riesgos como beneficios en términos de efectividad de cada antídoto.

Nicaragua, en total, podría contar durante marzo con 335 mil dosis de vacunas —200 mil de Covishield y 135 mil de AstraZeneca— , que si son administradas adecuadamente, deberían cubrir a 167,500 personas con el esquema de inmunización completo. A estas se le sumarían las dosis de Sputnik V, de las que se desconoce la cantidad exacta que recibió el Gobierno con la donación rusa.

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Programa de vacunación proactivo

El salubrista Carlos Hernández detalló que en Nicaragua hay una urgencia por estructurar un programa de vacunación proactivo. «Necesitamos un programa que esté insistiendo, buscando a quiénes vacunar… la variable del tiempo es crucial, tenemos que llegar a los grupos prioritarios —personal médico, personas con enfermedades crónicas, adultos mayores de 60—, para poder cumplir con el objetivo, reducir la mortalidad, y eso se consigue con un programa proactivo», apuntó.

El epidemiólogo Argüello añadió que entre los grupos prioritarios se debe incluir a la población indígena y afrodescendientes del país, debido al alto riesgo al que están expuestos no solo por la precariedad, pobreza y escaso acceso a la salud de la localidad, sino por los diferentes padecimientos de los habitantes.

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«Hemos planteado también a la población indígena y afrodescendientes, algunos tienden a ser más obesos, eso es alto riesgo y, por otro lado, padecen más de presión alta. Deberíamos de estar cubriendo esos otros lugares, no vemos ese desplazamiento que observamos en los otros países, que corresponde a entender que la epidemia existe y que la vacunación es una urgencia», señaló.

Severas consecuencias

Argüello explicó que de continuar con una jornada de vacunación pasiva y en una panorama donde han observado que la población está bajando la guardia con las medidas de prevención contra el Covid-19, el país podría resentir severas consecuencias a corto y largo plazo con relación a la pandemia.

«Si no tomamos las medidas de prevención, que las estamos tomando muy poco, y no vacunamos rápido, lo que va a suceder es que se van a introducir, si es que no están ya, las variantes del virus y va a ser difícil controlarlo. Porque algunas variantes serán resistentes a la vacuna, en este momento no pero van a ser resistentes a la vacuna, a la medida que el virus vaya cambiando o mutando», advirtió el epidemiólogo.

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