China comunista y su doble cara

China sigue avanzando a paso de vencedor en la competencia con Estados Unidos (EE. UU.) y Europa por la hegemonía económica mundial.

La gran potencia comunista asiática no ha dejado de crecer económicamente, ni siquiera durante la pandemia que ha afectado severamente a las economías de los demás países desarrollados del mundo. La peste universal del Covid 19 se originó precisamente en China, pero esta no ha sufrido las mismas graves consecuencias que sus competidores de América y Europa.

El colaborador de las páginas de opinión de LA PRENSA, Francisco Aguirre Sacasa, en un artículo titulado El siglo de la China publicado el lunes de esta semana, ha escrito que desde que “descartó el fracasado socialismo de Mao Zedong (hace cuarenta años) y optó por la economía de mercado”, la transformación económica de China ha sido histórica. “De ser una nación subdesarrollada cuyo ingreso per cápita era de US$200 —dice Aguirre Sacasa—, la China se ha convertido en un país en donde cientos de millones de ciudadanos han dado un salto de la extrema pobreza a una enorme e industriosa clase media. También ha creado una pudiente plutocracia. La China de hoy no solo escupe en rueda mundialmente, es un poderoso jugador económico y militarmente”.

Realmente es admirable la China, pero solo su progreso económico y su rica cultura milenaria. En el campo de la gobernanza, la política y los derechos humanos, es un desastre horrendo que solo se puede abominar. En China comunista no existen las libertades y derechos que dan dignidad a la vida de las personas. Y no es porque a los chinos, como seres humanos, no les importa la libertad ni les interesa la democracia. Es que la represión del Estado totalitario no deja ningún espacio de libertad para los ciudadanos ni les reconoce sus derechos humanos. Basta recordar que en 1989 los estudiantes y demás ciudadanos chinos se alzaron por la democracia, como los de Nicaragua en 2018, pero la represión fue allá mucho más despiadada, brutal y sangrienta.

Human Rights Watch denuncia de manera documentada que todo en China, desde lo económico hasta lo humano, está controlado absolutamente por el Partido Comunista a través de sus tentáculos represivos. No se permite que hayan organizaciones cívicas, ni prensa libre, ni partidos de oposición. Las cárceles y campos de concentración y tortura —llamados “centros de reeducación”— están llenos de disidentes, disconformes y activistas opositores democráticos.

Otros países asiáticos, como Japón y Taiwán, con su gran desarrollo económico y su democracia robusta demuestran que la libertad también es válida para ellos. Y que el desarrollo económico es posible sin quitarle su dignidad a las personas humanas.

Editorial

COMENTARIOS

  1. Hace 5 años

    China comunista no hubiera alcanzado su auge económico sin la ayuda y cooperación de los Estados Unidos. Hay que recordar que fue un presidente republicano, Richard Nixon, el que le abrió las puertas a China. Clinton le dio trato preferencial a China durante su mandato. Todavía en los 80’s un doctor en medicina ganaba al mes el equivalente de $150.00 Dólares al mes. Vietnam es otro pais asiatico que no hubiera alcanzado el progreso que ha desarrollado sin la ayuda de los Estados Unidos.

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