A la patria le debemos respeto, ella va tras las huellas del humanismo. Bien ilustraba Rabelais: “Ciencia sin conciencia es la ruina del alma”. La patria tiene alma, sentimientos, estos hay que cultivarlos, fomentarlos, provengan de donde sea, así ella se regocijaría, y es mucho mejor para el futuro.
La bondad de la patria no le hace daño a nadie, ella misma es su propio premio, y es la máxima cultura por antonomasia, que simboliza el amor, la pureza, integridad igualdad, paz, bienestar social en todo y para todos, por ello la patria es humanitaria.
La patria tiene valores éticos, morales, de principio honorables, no tiene dueño, y no es un término abstracto, está asociada a la solidaridad, generosidad, humildad y esencialmente es la ausencia de la maldad. Eso es lo que necesita toda patria, incluyendo la nuestra. La bondad de la patria es sabia, ella no hace daño, ciertos se aprovechan de su generosidad, y por excelencia es la cúspide de la cultura en todos los tiempos.
Cabe señalar esto de Séneca: “La felicidad no mira dónde nace, sino adónde pude llegar, y la recompensa de una buena acción, es haberlo hecho, llegará el momento en que creas que todo ha terminado. Ese será el principio”. La patria es tan sabia que sabe tolerar y respetar, es el principio y no tiene fin, el ser humano es el que un día se acaba, ella continúa en el tiempo, perdurando.
Ahora bien, si se miran con indiferencia estas virtudes, considero que nos equivocamos, porque la bondad de la patria es la plegaria ante la nación y su desarrollo en todos los sentidos, para que tenga efectos meramente positivos con los demás, ya sea a corto o largo plazo. Todo esto, tiene sus beneficios, se aprende a ser conciliador, benevolente, tolerante, incluso, te inyecta una cálida sensación de bienestar social, y en nuestro ser interno colabora a evitar el sufrimiento, nos hace digno de confianza ante personas y situaciones que tal vez no habían podido ser resueltas. La patria es la llave maestra para todo sin obviar nada.
Entonces, no hay que entender que la bondad de la patria es “política o ideológica”, la patria eminentemente es apolítica. Es sencillamente que el ser debe entrar en razón como fundamento de ir construyendo, desarrollando la convicción de un verdadero destino para el futuro para todos. Veamos lo que nos ilustra el escritor y filósofo Jaime Pérez Alonso en su obra Tras las huellas del Humanismos así: “Aunque el hombre vive siempre en pecado, se encuentra también milagrosamente amparado por la santidad permanente de la gracia”. Claro, esto no significa que vamos a estar justificando el pecado, esa no es la exégesis, lo fundamental es que todos por nuestra patria Nicaragua hagamos lo estimado como justo para seguir avanzando por los senderos del futuro de nuestra patria, fuera de anomalías que puedan suscitarse.
Ahora Thomas Mann en la obra el Doktor Fausto, nos dice sabiamente: “La voz humana puede ser abstracta, puede ser abstracción del ser humano. Pero es abstracta en el mismo sentido que es abstracto un cuerpo sin vestir”. La bondad de la patria necesita que le pongamos una vestimenta repleta de humildad, sin soberbia, ni prepotencia, ni egoísmos, con sinceridad, amor, paz social, cordura. Somos nosotros los indicados hacerlo para no transformar a nuestra patria en abstracta. Nuestra patria es lo más sublime y bello de las artes que debemos cultivar para su desarrollo.
El autor es abogado y notario público.