Ahora resulta fácil observar la grandeza adquirida por los Gigantes de Rivas en su retorno a la cima del beisbol profesional nacional, pero antes del júbilo y todo el éxtasis vividos tras la victoria, hubo mucho sufrimiento, ajustes que hacer y decisiones que tomar.
Lo esencial fue que la incertidumbre nunca se apoderó del equipo y tampoco lo distrajo del objetivo que se había trazado a pesar de que el proceso resultó áspero y por momentos frustrante, pero el resultado fue el ideal.
Los Gigantes adquirieron su tamaño apropiado en el momento crucial, en la fase decisiva para ganar el título. Antes habían lucido pequeños, pero más que por superioridad de sus rivales, por imprecisiones de ellos mismos.
Y en este sentido, resultó determinante la paciencia de la directiva sureña, compuesta por Mauricio y Oscar Marenco. Ellos pudieron haber sacudido y transformado el equipo, pero en vez de eso, esperaron su recuperación.
En el deporte, y específicamente en el beisbol, tiende a creerse que todo tiene solución y que si algo falla, basta con cambiar una pieza para restituir la normalidad o dar un vuelco si las cosas no van de acuerdo a lo esperado.
Así que cambiar al mentor Joel Fuentes debe haber sido una tentación. Terminar la primera etapa con 13-19 no era lo anticipado, pero Fuentes fue mantenido y la noche del martes estaba en el centro de la celebración.
Y también Fuentes tuvo paciencia con varios de sus jugadores, incluyendo a Isaac Benard, el Más Valioso de la serie. Al principio, inició de 17-0 y ya vieron ustedes como terminó. Lo “normal” habría sido sentarlo. Fuentes esperó.
Los Gigantes han sido como un corredor de fondo que graduó su esfuerzo y dejó la mayor cuota de energía para el sprint final. Ahí fue cuando apretaron y establecieron las diferencias que no se vieron en la campaña regular.
Pocos equipos han sufrido tanto como los Gigantes en el camino al título, pero cuando el margen para el error disminuyó, su juego se elevó y alcanzaron la meta, que es estar de regreso a la cima del beisbol nacional.
Ahora es momento de las celebraciones y de aprender las tantas lecciones que seguramente les dejó el proceso, que aunque áspero y con muchos imprevisto, los llevó siempre a la tierra prometida.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR