En estos días en que los cristianos celebramos el nacimiento del Rey de Reyes, comparto con ustedes algunas reflexiones que podrían ayudarnos a encontrar el camino que nos permita reencontrar el amor y paz que en su momento señaló la estrella de Belén a los tres Reyes Magos.
Quién iba a imaginar que este año íbamos a ser azotados con unas de las pandemias más violentas de los últimos tiempos y que nuestro Caribe Norte iba a ser desbastado por dos huracanes, estos dos fenómenos naturales dejaron a miles de compatriotas sin techo, sin alimento y sin sus medios de producción. Si de algo estamos orgullosos los nicaragüenses, es de nuestra solidaridad con nuestros semejantes, lamentablemente el Gobierno no permitió que apoyáramos a nuestros hermanos del Caribe Norte, una mezquindad sin precedentes, sobre todo cuando ellos (el Gobierno) demostraron una falta de coordinación de impericia y mal manejo en la atención a los damnificados. La forma en que manejaron tanto la pandemia como las secuelas de los huracanes solo puede ser producto de una sola cosa y esta es rabia, desquite, revanchismo contra un pueblo que saben que los desprecia por sus múltiples violaciones a nuestros derechos y libertades públicas.
Actualmente hay más de cien familias que sufren la ausencia de sus seres queridos, a los cuales les han conculcados sus derechos con acusaciones falsas. Nuestros presos políticos hoy se ven privados injustamente de su libertad. Por ello, considero que es obligación de los nicaragüenses de buena voluntad no rendirnos y seguir denunciando ante la comunidad internacional esas encarcelaciones arbitrarias hasta lograr su liberación incondicional.
Últimamente la pareja gobernante está llenando la mesa de Navidad con un sinnúmero de leyes que atentan contra la libertad de organización, libertad de comunicación, libertad de movilización, etc., creando y aprobando un sinnúmero de leyes con las que está enviando un mensaje claro a las fuerzas opositoras, que no tienen la menor intención de permitir las elecciones que nuestro pueblo y la comunidad internacional les reclama. Estas “leyes”, además de ser aberraciones jurídicas, son crímenes de odio contra nuestro pueblo.
Desde abril del año dos mil dieciocho, se han perdido cientos de vidas. Desde este espacio hago un llamado a todos los nicaragüenses para que hagamos nuestro mejor esfuerzo para unificar nuestras voluntades de crear un país para que todos, sin distingo de colores políticos, erradiquemos la cultura de la corrupción, fomentemos el civismo haciendo de Nicaragua un país mejor, sé que podemos, pero depende de todos y cada uno de nosotros anteponer primero los intereses de las grandes mayorías a los intereses individuales, si pensamos en Nicaragua, en el futuro de nuestros hijos lo lograremos.
Para finalizar, deseo en esta Navidad invitarlos a reflexionar sobre nuestras vivencias y el propósito que debemos hacer para enmendar lo que por algún motivo no hicimos bien y ponernos metas que nos hagan mejores personas, para hacer de nuestra Patria un lugar en donde todos los nicaragüenses tengamos cabida, erradicando todo aquello que hasta hoy nos ha convertido en el país más pobre de América Latina. Si todos hacemos ese esfuerzo nada ni nadie podrá impedir que lo logremos.
En pocos días estaremos festejando el advenimiento de un nuevo año, independientemente que el año que dejamos atrás nos dejó muy poco o ningún motivo de celebración, nuestra firme convicción debe ser, primeramente, lograr la excarcelación de nuestros presos políticos, no desfallecer ni darnos por vencidos ante las embestidas de la dictadura. En el pasado demostramos que unidos hemos logrado erradicar dictaduras y esta no será la excepción. Feliz Navidad a todos y mis mejores deseos para un año nuevo en libertad y democracia.
El autor es miembro del Consejo Político Nacional. Unidad Nicaragüense Territorial (Unite). Miembro del Directorio Nacional de la Coalición Nacional.