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Nadie les pudo probar nada. Algunos programas radiales soltaron al aire sus sospechas, pero jamás se les probó su culpabilidad o se descubrió a los involucrados. Estas son algunas historias de títulos de bateo que se ganaron o defendieron con una supuesta conspiración.
En el año de 1976, el Bambino (Pedro Selva) se levantó entusiasmado para disputar un mano a mano el cetro de bateo con Pablo Juárez en el viejo estadio Santa Julia, de Jinotepe. Chinandega no se presentó a jugar y Pedro con .364 se quedó esperando a Pablo con .366.
Hay varias versiones sobre esta situación, la que más se aproxima a la verdad es la que el mismo Pablo le comentó al periodista chinandegano Carlos Sandoval en una conversación antes de fallecer. «El mánager Argelio decidió no viajar a ese juego. No me gustaba ganar un campeonato de bateo sentado y eso él lo sabía».
La segunda versión que tiene lógica y se justifica con el calendario de juegos, es que al Carazo no solo le faltaba un juego, sino tres, pero como estaba en la última posición y Chinandega en primero, la Liga decidió suspender los partidos. Argelio siempre negó que no quisiera viajar. «El bus estaba dañado», declaró en una entrevista hecha en los años ochenta.
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La tercera versión puede ser la más alocada y se cuenta como una leyenda urbana. Selva, quien se hacía popular por su impresionante fuerza, era perseguido por muchas féminas y se comentaba que lo había embrujado una muy celosa para que ese día se fuera en blanco. Novedades de la época soltó ese rumor.
La última es lo personal que don Carlos García se tomaba los récords de la Liga Roberto Clemente en contra de su competencia la Esperanza y Reconstrucción. Selva era como una de sus figuras y le daría más realce si uno de sus hombres sumaba una quinta triple corona. Selva dice que siempre se opuso al a forma de dirigir el beisbol de García.
Medina vs. Arnoldo
En la temporada 1985-1986 del Pomares, Julio Medina, de León, llegó al último partido de la temporada con un promedio de .346 (redondeado a .347) y Arnoldo su compañero de equipo y de infield, entró a un doble juego con Rivas con promedio de .339 necesitaba cuatro hits para superarlo.
Rivas necesitaba barrer para evitar un juego extra y eliminar directamente a los Dantos. Medina había recibido la promesa de Noel Areas que el “Ñato” no jugaría en el doble juego para no amenazar a su compañero. Noel dijo años más tarde que eso no fue posible porque se encontraba en Cuba.
El primer juego lo ganó Rivas en buena ley, pero en el segundo el canje cobró vida, Arnoldo cometió los peores errores de su vida en el campo corto, pero su bate se enfurecía sumando de 3-3. Medina había decidido no viajar para cuidarse de una lesión y estar listo para las semifinales, pero cuando se dio cuenta lo que escuchaba en las emisoras amenazó con no jugar esa etapa. Medina .347, Arnoldo .346.
Roa vs. Vega
En 1995 Aníbal Vega .386 le sacaba 11 puntos de ventaja a Henry Roa que tenía .375. Hasta existe una entrevista que le hizo el periodista Edgar Tijerino a Vega como casi seguro campeón bate. Roa tenía tres juegos pendientes con Rivas y necesitaba ganar los tres para clasificar.
Rivas ganó los tres juegos y Roa conectó 8 hits en 10 turnos, de los cuales, seis fueron toques de pelota. Tocó la bola tres veces en el primer juego, dos en el segundo y uno en el último. Una vez más los medios fueron con todo para denunciar la anomalía. Roa es uno de los más grandes bateadores de su época y no necesitaba de eso.
El periodista Miguel Mendoza, cuenta: «Me acuerdo que el tercera base Reynaldo Padilla le estaba jugando casi en el jardín izquierdo y que cuando Roa iba a batear de la caseta del León le gritaban ‘hacete para atrás’. Aníbal estaba de público y se fue a mitad de juego. Yo estuve en ese dugout».
Nemesio vs. Próspero
Al menos esta historia tiene un final feliz. Es el año de 1996. Ese día soy testigo porque me tocaba viajar a Matagalpa para dar informes del juego San Fernando vs. Matagalpa para Radio La Primerísima, la transmisión central es en Jinotepe con el juego Carazo vs. Bóer. Nemesio se quedó sentado con un porcentaje de .406, mientras Próspero salió a jugar con porcentaje de .399 y colocado como primer bate.
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En su primer turno toca la pelota y el zurdo Asdrudes Flores baja lentamente como si ayudara a cruzar a una anciana la calle y el tercera base corre como desorientado a buscar la bola, casi chocan y cuando la levanta ya no puede sacar en primera al «veloz» Próspero (un bateador de poder y lento).
Nemesio rememora «cuando me dicen que Próspero ha tocado dos veces la pelota y me ha alcanzado le digo al mánager que me ponga a batear». Alfredo Guido lanzaba por Carazo y Nemesio la tumba por la barda del jardín izquierdo, recuperando momentáneamente su corona, pero Próspero conecta un hit en su último turno para superar por decimales al capitalinos .408,90 vs. .408,56. Se acaba el juego en Matagalpa.
El Bóer logra darle un turno más a Nemesio, pero el mánager de Carazo Guillermo McClean ordena a Miguel Traña darle la base intencional al zurdo. Los jugadores de Carazo no están de acuerdo, el público local abuchea cuando el receptor se pone de pie y de repente un aficionado se mete con un pico de botella al terreno. Traña desobedece y Porras toca la pelota, casi perfecto sobre la raya de tercera. Porras lloró ese día en la primera base cuando sus compañeros llegaron a abrazarlo, incluso del mismo equipo de Carazo. Nemesio .411, Próspero .409.
Para que estas historias se materializaran tuvieron que involucrarse muchas personas y casi siempre son los equipos enfrentados, lo triste es que nadie fue castigado, al final fueron igual de culpables como los protagonistas.
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