El 9 de septiembre del 2018 es un día inolvidable en la carrera de Ofilio Castro. El día anterior había llegado triste a su casa, su esposa le preguntó cómo le había ido y el seis veces bateador de cuatrocientos puntos le dijo con pesadumbre: “No di hit, pero el equipo ganó y tuve una buena defensa”.
Ofilio se fue en blanco en cuatro turnos y amaneció a 23 puntos de Wuilliam Vásquez (.406 vs. .429). Su esposa le dijo que leyera la historia de Jonás. “Me dormí a la una de la mañana y ella me dijo que tendría un gran día”, comenta Ofilio.
Esa mañana amaneció más motivado que nunca. El boricua Jiménez se le acercó para decirle si quería quedarse en el banco después del primer juego contra el Rivas y respondió sin vacilar: “Yo vine a jugar y si me lo voy a ganar es bateando”.
Vásquez se fue de 7-3 y subió a .431, pero Ofilio se fue de 7-7 y ganó el título de bateo con .436. Ofilio no olvida ese día y cómo su esposa lo inspiró. “Ella ha sido mi motor, dobla rodillas y ora por mí».
¿Qué opinás de Wuilliam Vásquez, se llevan bien después de ese cierre?
Siempre da lo mejor en el terreno y respeta el juego. Es un jugador ejemplar y somos buenos amigos.
¿Llevás una contabilidad de tus números?
No estoy enfocado en mis números. Trabajo día a día para estar saludable y estar siempre entre los mejores.
¿Qué papel han jugado tus padres?
Mi madre influyó mucho desde muy pequeño, me enseñó buenos valores y a respetar el juego de pelota. Mi padre es mi mejor amigo, siempre está pendiente de mí. Es mi mejor coach de bateo y siempre me está corrigiendo.
¿Por qué no llegaste a Grandes Ligas?
Solo Dios sabe por qué no llegué, hice números pero me faltó suerte y un buen abogado.
¿Qué es lo que más disfrutás?
Estar tranquilo en casa con mi esposa.
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¿Amigos?
Son muy pocos pero te puedo mencionar a Gustavo Martínez, Janior Montes, Carlos Teller y Sandor Guido.
¿Cómo te describirías?
Una persona de Dios con una vida humilde y de buen corazón. Si puedo ayudar a otros, lo hago.
¿Has tenido miedo en este deporte?
No le tengo miedo a nada. Cuando tienes a Dios en tu vida, los miedos y los temores se van.
¿Cómo te has llevado con el público?
Me han aplaudido y me han gritado cosas feas. Perder a mi madre es de las cosas feas que me han sucedido. No los puedo complacer a todos.
¿Qué es lo que más te ha golpeado?
La muerte de mi mamá y la sanción del 2009.
¿Hijos?
Tengo dos princesas Nicole y Neylin.
¿Quiénes te ayudaron a ser el jugador que sos?
Mi papá, don César Jarquín y recuerdo que a los 14 años Omar Cisneros me llevó al San Fernando, allí estaba Guaracha Castellón y me corrigió un par de cosas con mi swing. También recibí muchos consejos del Pollo Cardoze.
¿Cómo fue tu infancia?
Desde pequeño el beisbol fue lo mío. No tuve esa infancia de jugar con carritos o videojuegos. Lo mío fue siempre jugar beisbol en la calle. Yo iba a donde iba mi papá me llevaba.
El admirador de Michael Jordan y de la serie Last Dance. Tiene 2,987 hits en toda su carrera: 975 hits en los Pomares, 1,029 en las Menores, 831 en la Profesional, 75 con la Selección, 57 en finales de la Profesional y 30 en semifinales. Nadie tiene más imparables en su carrera que Castro y con 13 más este año llegará a 3,000.