No siempre un hombre está dispuesto a abrir las puertas de su confianza para mostrar lo más profundo de su corazón. Sin el disfraz de las palabras o la diplomacia de la prudencia, Lenín Picota no esconde nada en este diálogo.
La muerte de su hija, un divorcio, quedarse a un paso de las Grandes Ligas y su éxito con el Tren del Norte se mueven en la rueda de sus pensamientos entre escombros y laureles. “He aprendido a vivir con humildad y no dejo que las victorias me engañen. Confiar en Dios me ha permitido vivir sin miedo”, comenta el manager panameño.
¿Qué tienen en común el gallo pinto, el rock y el béisbol? Nada, excepto que Picota disfruta de esa ensalada de gustos. Su gallo pinto se mezcla con una buena ración de costillas asadas, su play list tiene rock y salsa, mientras prepara su plan de entrenamiento de la semana con su potencial alineación.
Me imagino que su afición por las costillas le llegó de su estadía en Chinandega con la famosa “Chela” que hace las mejores del mundo occidental.
¿Sorprendido?
“El juego que estamos haciendo no me sorprende. Se cumplió el plan de armarnos en el draft con jugadores talentosos y de experiencia”, señala.
Muy pocos saben que el Tren se ha manejado en medio de lesiones. “Nuestra banca es fuerte y ha sido clave cuando aparecen los lesionados”. Para Len o Leny como se le ha dicho en otros países, sobrevivir a los problemas ha sido parte de su vida.
“Estoy divorciado” nos dice como si acabase de decir algo de lo que se arrepentirá después, pero la siguiente frase la justifica, “actualmente estoy comprometido con una chinandegana”.
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Hace cinco años perdió a su padre quién había sido su mentor de toda la vida, el gran apoyo que tuvo en sus inicios dentro del béisbol. “Disfrutaba más que nadie mis logros”. Otro impacto fue el fallecimiento de su quinta hija.
Picota de 54 años está dirigiendo un equipo al que todo le sale bien. Manda a traer agua y le llevan cacao. Toca la bola mientras provoca un error físico y otro mental. No arriesga y asegura, no improvisa. Cuando debería estar desesperado se relaja y estornuda. Gana y no luce confiado. Sería un paranoico si se queja.
Solo falta que tire un gato al aire y le salgan alas.
¿Everth al short?
No me parece que sea una buena idea en este momento. Le hemos quitado presión en segunda y está cumpliendo como un jugador de su clase.
¿El primer bate lo ganó Juan Montes?
Está captando muchas bases y está haciendo contacto con la bola, pero sabemos que hay una dura competencia con Sandy Bermúdez. Por el momento se van a combinar ambos en la posición de center.
¿Y el picheo?
No era parte del plan que nos hicieran 25 carreras en dos juegos seguidos, eso no puede convertirse en una rutina. Debemos hacer ajustes y atacar más la zona de strike.
¿Qué opina de la crítica?
Los mejores managers están en las gradas y detrás de los micrófonos. Estoy listo para los tiempos malos. Es fácil hablar cuanto todo ha pasado. Yo tengo segundos para tomar decisiones y las posibilidades de éxito no son seguras.
¿Cómo ha sido el trabajo del equipo de trabajo?
Ellos saben que soy abierto a escucharlos. Les digo que me adviertan antes y no después. Soy una persona accesible.
¿Qué hace en sus ratos libres?
Me gusta descansar, hacer ejercicio en el gimnasio y ver TV en Netflix
¿Qué religión practica?
Soy católico.
¿Cuántos hijos tiene?
Cuatro hijos, tres niñas y un muchacho que es el menor de ocho años.
¿Tiene mascota?
No tengo, pero mi hijo de 8 años tiene un perro que se llama Nacho.
¿Usted cocina?
Me encanta la cocina, hago todo tipo de platos.
¿Cuál es su momento inolvidable?
Fuera del terreno de juego el día que nació Gabriela mi segunda hija estando en Taiwán. En el campo son dos; el No Hitter en la profesional nica y el picheo con Panamá en el clásico 2006.
¿Qué te faltó para llegar a Grandes Ligas?
Me faltó un poco de suerte. No estuve en el lugar preciso cuando surgió la necesidad, pero mis números hablan que hice los méritos.
Picota adorna su formidable trayectoria en Corea, México, Estados Unidos con cuatro finales consecutivas en esta Liga. Nada de eso parece enfermar su personalidad. “No soy un genio, ni nada que se le aproxime, todo es producto del trabajo, el esfuerzo y la unidad”. A lo mejor un día lo vemos dirigiendo la Selección Nacional.